Operasión Truño (pero Truño Truñaco)
A ver, alma de cántaro. Tú que estabas en paro y eres guapetón. Ahora estás cantando en la academia. Tuviste que superar el cásting. Todo es de color de rosa. Tus padres y amigos te ven por la tele cada noche y los jueves, durante más tiempo. Qué guay. Qué emoción.
¿Crees que eso me importa algo a mí? O sea. Me importa un huevo que pasaras el cásting y que ahora estés aprendiendo (o perfeccionando) cante. Te digo lo mismo que a todos los que participaron en bodrios televisivos como el que estás tú en estos momentos: off, ¡a tomar por culo!
Me parece muy bien que, aparte de tu familia y amigos, haya gente que te siga. Pero también me parece bien que haya gente como yo. Que ni te siga, ni le importe lo más mínimo lo que estás haciendo. Y, ojo, no es envidia lo que tengo. Ni ira ni resentimiento ni nada de eso. Simplemente que me parece una soberanísima gilipollez lo que estás haciendo. Más que nada porque a partir del momento en que entraste a la academia
-ay, si Academo levantara la cabeza y viera como se está malversando su nombre- te crees que eres importante y superfashion cuando, en realidad, eres un mierdecilla.
Espera a que se termine la ola donde estás subido en estos momentos y ya me contarás. Porque la suerte que tuvieron el Bisbi, el albañil y la foca de España, no esperes tenera tú ahora. Tiñalpa. Meapilas. Aprovecha al máximo la euforia que tienes porque, como ya te digo, dentro de un tiempo (puede ser breve o largo) volverás a lo que siempre has sido: un niñato de papá que no tiene donde caerse muerto. Ahora, la culpa de todo esto no la tienes tú, pequeño lechón. La tiene la gente que sigue esos programas y provoca que las cadenas vuelvan a hacerlos. En fin, que como ya tienes pelicos en los huevos (o en la bisectriz, vaya) no voy a decirte lo que tienes y/o no tienes que hacer. Pero piensa. Administra bien lo que puedas llegar a tener. Pajarito.
Cordero de dios es la marcha procesional que suena ahora en mi habitación. Es que, esta tarde me he puesto a tocar el trombón para desensordarlo para el viernes y lo último que he tocado es la grandísima marcha "El evangelista", de Jose Vélez (Pepe Gafez para los que veían "Al Ataque" de Alfonso Arús). Ahora, pues eso. Como está puesta la lista de procesiones, es lo que hay.

Una reflexión hago — 2005-07-28 00:37:29