Exprimiendo a un trombón
Uh, que fin de semana, amigos. Acomodaos bien, coged papas y poned música o algo, porque este artículo es largo hoy.
El viernes fuimos a tocar a Torrente. Yo iba con una fanfarria de metales y dulzainas de Massanasa y Jose iba con el grupo "la farándula", de procedencia desconocida (vamos, cada uno de un sitio). Las obras que toqué con la fanfarria fueron "Adalil" y "Grifons" y tengo que decir para sorpresa de su compositor que son dos putas mierdas pinchás en un palo y que, encima, huelen mal. Y digo "sorpresa de su compositor" porque igual se creerá que ha compuesto dos obrones. Ah!, me pagaron antes de empezar a tocar y tó. Eso si que es velocidad y motivación. 40 caracoles.
Acabamos y nos vamos a cenar con unos amigos del politécnico de Jose. A un restaurante mexicano. Nunca mais. O sea. Terrible. Comida con sabores inclasificables -ni muchísimo menos picantes como tiene fama-, una calor que te morías gracias a la ausencia de cualquier aparato que proporcionara aire y encima caro. Pero caro de cojones. Pa cuatro mierdecillas que nos comimos, nos sablaron 12 eurodólares a cada uno. En fin. Que cayéndose aprende uno a andar.
La continuación del viernes noche es predecible: fuimos a un pafeto que se llama Cha-cha y nos hicimos unos freskitos. A las 3, Amalia y Juanan nos abandonaron y entramos en Akuarela playa. Pa lo caro que era todo (13 moniatos la entrada y 8 los cubatas) no se pasaba el local. Eso sí, lleno. Cogí una castaña considerable. Me dejé una pasta bárbara esa noche.
El sábado también había que ir a tocar. En esta ocasión, a Bocairent. Tras pasar un día extraño, como muy fruttopia, nos plantamos en la kábila dels mosqueters. Allí venga saludar a todo el mundo, buen rollo mil y de puta madre. Cenita de bocata y entrá mora. Cool. Se termina el acto y nos vamos. A Alfarp (o Alfarb, como parte del pueblo dice). Unos músicos que habían estado con nosotros eran de allí y era el último día de sus fiestas. La disco-móvil vacía vacía a las tres y media que llegamos. Uhhh. Pero era porque había verbena con orquesta en la plaza. Y qué orquesta señores. Cuatro melenudos sudorosos berreando canciones que no se sabía nadie. Bueno, la de legalización de ska-p (creo) sí que era conocida. Las demás, nanay.
Cuando ya llevamos un rato soportando esos astillazos que comento, nos vamos a la disco-móvil. Ya empieza a haber gente. Cris, una chicona que toca la trompeta, estaba detrás de la barra. Así que, amiguetes prices. Nos cobraba a 3 mortadelos los dos cubatas (uno pa mí y otro pal Jose). Y claro, me apercibo de una botella que había semiescondida en el chiringuitillo. Cazalla. Oh Musculman. Como ya dijera un día en mi anterior blog -si, ese que tenías que ser usuario registrado para poder poner comentarios y tal- mezclar bebidas es una cosa malisísima. Y anoche volví a pecar. Herbero allá en Bocairent, que no pega ni ná. Yojodo. Un burret (Café Licor Cerol con cola) fue lo último de allí. Ya en Alfarp un par de whiskys con naranjita y un par de palometas (cazalla con agua). Pelotazo.
Ya a las 7 de la mañana, cuando solo queda el solaje en los locales es cuando, presa de la flojera que produce ir a tocar, me da la risa fácil. Un chavalín de unos 12-14 años, esmirriaete, pelo en cresta por allí pegando vueltas. Cuando lo veo empiezo a descojonarme. Cuando logro controlar algo la carcajada le comento a Jose la jugada: mira, un troglodita infernal. Es un bicho de un videojuego. Jajaja, la monda lironda. Ya pondré la foto que logré hacerme con él y la de un troglodita infernal y veréis como el parecido es asombroso.
Se suponía que esa noche nos quedábamos a dormir en casa de Cris y Mª Àngels. Pero es que llegábamos a las 10, tras almorzar (y yo realmorzar) y, claro, eso ya no es noche. A las 15h. todos arriba. Nos quedamos a comer. Venga sacar pollo, queso, jamón y todo lo que os podais imaginar. Yo no estaba para comer. 2 bocadillos de longanizas con pimientos verdes y medio de pernil con tortilla tras la ensalá de cubatas de la noche son los responsables de ello. Así que a beber agua y listo. Ahora; postres si que he comido. Un par de tajaicas de melón de agua, una cortá de helao de turrón y un pedacico de brazo gitano casero. Y un cortao. A las 18.00h llegaba a mi casa.
En resumen podríamos decir que os estoy recordando -si es que os lo he dicho alguna vez- la flojera mental y endurecimiento estomacal que produce ir a tocar a moros. Aunque sea una entraica de ná. Muy recomendable pero con el pequeño riesgo de que luego te puedes levantar muy jodido. Yo estoy bien dentro de lo que cabe. Cansado y eso pero nada de resacoso ni malo.
Re-fa-si es el tango en versión chill out que estoy oyendo. Ahora cuando acabe y publique esto, o me pondré a ver musculman (tengo 3 dvds con toda la serie) o me iré a leer Hyperion, que lo empecé el otro día. Au revoire amics.

Agosto moro — 2005-08-08 19:34:51
Mi suerte y yo — 2005-08-24 21:28:33