L.F.P.
Ayer daba comienzo la liga profesional de fútbol española. Una de las más grandes del mundo si tenemos en cuenta la pa$ta que se han gastado los equipos en traer jugadores.
El año pasado, a mitad de temporada no sé si por el juego gris del Valencia o por qué, dejó de interesarme el fútbol. No veía ni un partido. No lo oía. Nunca sabía como habían quedado.
Pero este año voy a ver si puedo seguir este deporte porque, ché, en realidad, me gusta. Sin más correr, en el partido del Valencia-Betis, Aimar ha hecho unas frivolidades que flipas y Cañizares ha hecho dos paradones. Y eso, amigos, es espectáculo.
Además, la ventaja que tiene seguir la liga es que, automáticamente, ya tienes otro tema de conversación para con la gente. Para los tíos sobretodo; rara es la mujer que sigue el fútbol aunque las hay pues mi abuela, verbigracia, lo sigue siempre.
Así es que, nada, comienza el juego. A esperar a ver que tal va jugando el Valencia, a poner verdes a los árbitros y a pasar tardes de fútbol con amigos entre pipas, sigarricos y lo que haga falta. En el fondo, somos sencillísimos.
