La vuelta al cole
Y en mi caso, al tajo. Después de las inolvidables vacaciones que he tenido, pues, ñas, toca volver a trabajar.
El primer día fue ligerito. Como las mayonesas light. Un poquito de cortar y de recoger y listo. Pero es que ayer, amigos, mare meua. Que tocatón. A instalar un sistema de riego. Sin ninguna duda, lo más pesado que tenemos. Uah. Ponte a hacer zanjas -generalmente en tierra blanda, menos mal- como un loco y luego alisa la tierra para echar el césped.
Cuando tienes la marcha de trabajo hecha, pues, no lo notas apenas. Te jode un poquito porque es pesadete pero ya está. Pero cuando vuelves después de 15 días en los que el único esfuerzo físico que has hecho con los brazos es el levantamiento e inclinamiento de cubata, jode musho. Pero musho musho. Me hacían mal hasta las pestañas, oigan.
Menos mal, y gracias a un golpe de suerte -cosa rara porque encima de desgraciao no tengo suerte nunca- esta semana se trabaja por la tarde y puedo tirarme en la cama hasta las mil. Así descanso de las tocatas y, de paso, recupero sueño que perdí en Castalla y Villena (sigh).
Pero bueno. El día 1 de octubre termino cotrato y, xé, pa lo que queda voy a hacer un esfuerzo y voy a darlo todo. Bueno, como vengo haciendo desde que empecé en abril. Por mí que no quede. A ver si renuevo -con una mejora de condiciones que le pienso pedir a mi jefe- y sino, pues nada, a buscar otra cosa papallona.
Almoravides es la marcha mora que oigo ahora mismo. Es una de las tantas que se encuentran en un "recopilatorio" de 475 megas que me bajé ayer con el emule. Como siempre ni Ramiro Miralles ni Vicente Marín ni Alegría Agostense se encontraban incluidos...
