El año que viene, a Cheste
Fijo. Con motivo de los mundiales de motociclismo -donde ya está todo decidido-, esta noche ha sido muy relajada.
Y es que, amigos/as míos/as, en la morocha, había poca marcha. De normal tienes que pedir permiso a los que te rodean hasta para pestañear, pero hoy, podías ir con los brazos extendidos en ambas pistas. ¿Qué pasa? Pues que el ambientillo era bueno, pero, claro, como estás acostumbrado a la aglomeración absoluta, hoy ha sido un poco raro estar ahí.
Lo único destacable de la noche, aparte de que aquello era un campo de nabos o, si lo preferís, un departamento de bomberos, es que me he encontrado allí con Josa, mi compañero de trabajo como jardinero. Sí, exatrax, el del nombre raro: Josafat. Él, de normal, se va de fiesta a Tuéjar donde está en un camping todo el año y tiene sus amigotes. Pero esta noche, por casualidades de la vida, era la primera vez que iba a Chiva. Bien. Ambos nos hemos encontrado un poco raros allí, de fiesta, cuando, de normal, estamos acostumbrados a "convivir" en un entorno laboral. Pero bueno. No ha estado mal la cosa.
Como decía arriba, y para concluir, el año que viene nos iremos a Cheste. Bien tocando en el circuito -ojalá- o, simplemente, a pegarnos allí la fiesta padre con todos los moteros venidos de todas partes y el verbenusco que se monta arriba de la avenida de Castilla.
