Trabajodiéndome los sábados
Como os lo cuento. Resulta que, haciendo cuentas y suposiciones varias he llegado a la conclusión de que no me renta trabajar los sábados.
Todos sabéis que estoy de cartero por mi pueblo. En principio, no es una faena muy pesada pero, claro, la obligación de estar ahí subyugado no me está molando nada.
Sin más correr, trabajar el sábado que viene me supone ya 2 "graves" pérdidas: la clase de salsa y posterior cena del viernes 18 y la comida de la banda La Canal de Santa Cecilia del 19. Lo contento que me puse yo cuando Vicente Novella -encargado, por así decirlo, de esa banda- me llamó el otro día para invitarme a esa comida y lo mal que me supo llamarle al día siguiente para decirle que, por culpa del trabajo, no podría ir.
Allende que, estar todos los sábados ahí supone que en las próximas salidas de moros y cristianos a tocar o venir antes o, directamente, ni ir. Así que, amigos, cacahuets. Menos mal que se me acaba el contrato en diciembre. Me ofrecerán renovar pero pasaré porque, para la mierda que pagan, no me parece bien perder todos los sábados -y viernes noche- desde enero hasta el verano. Y joderme sin ir al 100% a Bocairent, fallas, semana santa, Petrer, Banyeres (quien sabe) o lo que salga. No. Niet. Nein. Iee. Lo tengo ya asumido. Ganas de trabajar no me faltan pero estar ahí, atrapado por la merienda (como dirían en los Serrano) sin posibilidad de librar o cambiar el día... y más, que se me olvidaba, cuando con mi "actual jefe" ya tengo hablado que las salidas que tenga con la banda son intocables y puedo hacer todas las que me vengan.
Y ahora, me voy directo a la cama porque, ains, mañana tengo que madrugar. Suena una de las dos versiones de "Gloria al pueblo" (pasodoble de concierto y/u/o desfile) que tengo; en concreto la de la banda de Albalat de la Ribera cuyo final tiene un acompañamiento de trompeta que la otra versión no tiene y yo desconocía por completo.
