Cuidao en macdonals
No sé en otros locales, pero el macdonals del centro comercial Gran Turia -creo que ahora Xirivella- no es muy recomendable. Y sus explico.
Ayer tarde (ya es domingo) fuimos Jose y yo a comprar ropa. Él con unos vales de su empresa y yo por ver si veía algo que me "hisiera goso". Así que, allá te nos ves a las cinco y pico de la tarde. New Yorker, Pull & Bear, Nuñez de Arenas y Springfield. Esas tiendas son las que habíamos visto a lo largo de las casi cuatro horas que hemos estado.
Claro, a media tarde, lo lógico: me entra hambre. No mucha, pero habia que engañar al estomágo con lo que fuera. Como somos unos tragones y unos gorrinacos, ale, al macdonals. Tras una cola demoníaca y una cajera no muy competente -que esa es otra; siempre que me pongo en una cola de hamburguesería me toca el cajero del mes, uhhh- consigo sentarme donde estaba ya Jose esperándome.
De súbito, me cambio de sitio. De estar frente a él, paso a su lado. Extrañado, pregunta. Y yo, sin apartar la vista de la escalera le señalo el motivo: una cucaracha. A roach. Una panderola. Juju, jeje pero yo no dejaba de mirar al bicho no fuera que volara directo a mi merienda. Nos ponemos a conjeturar:
- pues ahora la coges, la metes en la hamburguesa y paquetón al macdonals - me dice
- ya, pero no me apetese salir en periódicos y televisión - contesto
Y cosas así. A nosotros, bueno, pues como que nos da igual todo. Pero, ¿y si le hubiera salido esa cucarachita -no era muy grande y, además, le he hecho una foto con el móvil- a otra/s persona/s? Si por el comedor hay cucarachas, ¿por dentro donde está toda la "comida" que habrá? ¿Cuantas? Mmmmm, son una serie de preguntas que si me pongo a pensar podrían hasta revolicarme el estómago (y ya hace de eso rato).
Ahora que, tenía ganas de que hubiera venido algún empleado del local a decirme algo como "eh, caballero, no puede estar sentado así". Imaginad la cola de gente que había y yo atravesao casi enmedio. Pero no ha pasado nada de eso. Me he comido la hamburguesica, las pataticas, la coca-colica y el helaico, nos hemos levantado y nos hemos ido. Mientras esto pasaba la cucaracha iba de aquí para allá terminando debajo de la mesa y asomándose de vez en cuando. Mesa blanca, cucaracha marrón. Poco discreto. Así que, en lugar de tirar la bandeja a la basura como se tiene que hacer, la hemos dejado arrimada en la parte interior de la mesa, hacia las escaleras con un poco de ketchup y almendras del sunday ese (el helaico) a ver si la cucaracha iba a ello provocando así que alguien la viera y se armara o no un guirigall.
Con "os tres galleguiños" termino este artículo y emprendo una noche de fiesta. Rumbo: la morocha, Chiva. Esta vez vamos con provisiones: Jack Daniels y Locura (como el redbull pero más barato) (bueno, y más malo). A ver qué pasa
