EL hijo de la grandísima puta I
No "un" hijo.... sino "El" hijo.... porque no creo que haya alguien que supere a este subnormal.
Pero iré por partes, porque el artículo de hoy tiene tela. No sé si me acordaré de todo lo que estuve pensando esta noche pero lo intentaré. De todas formas avisaré de que hoy voy a batir mi propio récord en extensión. Así que, acomodaos.
Las dos y poco. Sábado. Morocha, no hay más. Entradas y al coche a hacernos uno rápido. Pa dentro. Hasta aquí, pizca más o menos lo de siempre.
Dentro, poca gente para la marabunta que se suele juntar allí. Mejor, más hueco. Y a partir de ahora es cuando comienzan los "Expedientes X"
Nos encontramos con Aguinaldo -que vaya huevos los padres de ponerle ese nombre al chaval- que había quedado con unos amigos y estaba solo. Pues na, hombre. Con nosotros porque total éramos dos. Al rato, vienen los amigos. Y amigas. Los amigos no me interesaban -ni me interesan- pero las amigas sí. Dos chiconas parcial o totalmente alcoholizadas que se restregaban con todo lo que tuvieran delante. Así que, con la primera, lo típico: ahora bailamos. "Sí, sí", como el moro de "800 balas". Pero más limpio que un lluç mientras seguía contorneándose como una mamba africana con todos los tíos que la rodeaban. Pienso, "vaya gorrinaca". Y me dirijo a la otra que, curiosamente, estaba mejor.
- Oye, bailamos salsa?
- Es que tengo novio.
- A ver -muy extrañado- te estoy pidiendo de bailar na más.
- Ay, pero es que mi novio se enfada.
- Muy bien entonces
Se me vinieron a la cabeza varios adjetivos para aplicar a la jamba en cuestión pero me quedé con "frígida". Bueno, y con "puta", of course.
Tras esto y un nuevo viaje al coche a por otro lingotazo, Jonatan (que era con el que iba en esta ocasión de fiesta) se va con una compañera de trabajo que estaba también por allí. Tras jijis jajas varios, me comenta que era la primera vez que, de fiesta, había oído las siguientes palabras:
- Mira, mi hija.
Resulta que esa mujer estaba con su novio y su hija de fiesta. Cágate lorito. Ahí es ná. Así que, alucinando un poco todavía, Jonatan le comenta que para ser su hija, iba muy "de guarra" al ir con una minifalda semejante a un cinturón ancho. Y dice la mujer: "es guarra, pero guapa" Claro, los dos por tierra. Que caña de mujer. Pero no acaba todo ahí. También tenía otra hija y no tardaría en llegar. A esperar a ver. A todas estas, me veo la gorrinaca de arriba del "sí, sí" enrollándose con uno. Lógico.
Volvemos al ratillo del coche -ya sabéis para qué,
Seguimos todos por esa zona y me pongo otra vez a hablar con Vero. Aquí es cuando se justifica el título del artículo. Comentando no me acuerdo qué, se me pone el gilipollas del novio entre ella y yo mirándome -hacia abajo, obviamente- con cara de ni te acerques a ella que es mía. En serio, me supo de mal que no os lo podéis ni imaginar. O sea. Estuve unos segundos sin hacer nada porque estaba pensando en lo sucedido. Al final, me doy la vuelta y me pongo con Jonatan y cia pero calibrando las diversas variantes que se me podían haber presentado. Desde luego, y con ganas, se queda como "EL hijo de la grandísima puta" el cenutrio este de los cojones. Pero en fin. Nos vamos al coche a terminar lo poco que quedaba y, al entrar, juas, veo a la gorrinaca del Agui, de la mano con otro. "Sodoma y Gomera", como dicen en "Los Serrano".
Y creo que, por hoy, ya tenéis bastante plomo. Mañana pondré lo que sería la continuación porque, amigos y amigas, todo este mamotreto pasó en dos horas. O poco más.
Maria Callas canta "La Traviata" desde mi winamp. Me pidió una compañera de trabajo que le grabara esta ópera y, nada, por oir algo nuevo.

Vamos a echarnos unas cañicas... — 2006-02-01 12:21:26