El no va plus
Ayer sucedieron varias cosas interesantes que contar.
Primeramente fui de comida de empresa. Como cartero que he sido estos tres últimos meses, junto a las otras dos chicas que venían los sábados, pues, eso, que los tres a comer. Una comilona en toda regla. Picaeta varia con gambas, jamón, queso, etc y luego un entrecot de ternera para terminar con una copa de helado de yogur, un poleo tocao y un cuarto de hora de puro. Resultado: hinchao como una caparra toa la tarde y ni cenar ni ná. Bien.
Por la noche, a la morocha. Chiva. Con esto de las cenas de empresa la abrían hoy ta-ta-tá. Lo primero que me encuentro allí, pem, son 20 €uros. La verdad es que ya me tocaba encontrarme algo de pasta porque hacía ya como un mes que no me encontraba nada y eso, amigos y amigas, no podía ser.
Al rato fue cuando me pasó el no va plus. Resulta que había un tío que le había apagado un cigarro en la cabeza a otro. No llegaron a las manos de milagro porque la novia del chico-cenicero detuvo a éste. Pero lo expediente x viene ahora; estábamos Jose y yo por esa zona y llega el tío y con la mano en el pecho y la otra muy cerca de mí empieza a cantar la canción que estaba sonando. Claro, extrañado y divertido, pienso que es un tío que vive la música. Lo malo es cuando viene, me pasa la mano por la nuca y me echa bocao al cuello. diox, me aparto, sin perder la sonrisa pero ahora contrariado y reculo. El tío que viene a por mí y yo que insto a Jose de abandonar ese lugar. Más que nada para no partirle la boca, porque yo no tengo ninguna novia que me detenga y, oyes, respeto la homosexualidad pero a mí como que no.
Tras un par de cubatas y llevarme una bufanda -era la fiesta j&b- nos fuimos y aquí es cuando vino la nota negativa de la noche. Ché, de Chiva a Buñol que hay 10 minutos, sin correr y de memoria y Jose, no sé que le pasó, se arrimó demasiado a unas vallas que hay a la entrada del pueblo. Llevan ya 2 putos meses con la carretera cortada para poner noséqué (a todas estas) y mira, con las montañitas de cemento que hay en las patas de la valla para aguantarla se cogió con la rueda y se pellizcó toda. Así que a cambiar la rueda. Bueno, y con un trapo húmedo quitar los repelones del parachoques.
Vamos, que siempre tiene que haber algo que te jode el invento.
