Alcoi, escata i destral
Pero no es exactamente eso lo que tengo que contar. Más bien sería Alcoi, palometa y reventón con posterior remontada. El título es más bien comercial.
Cuando llegamos a Alcoi el otro día, nos fuimos a una ludoteca (que llevan la hermana y la prima de Neus) a bebernos unos cubatas con unos y unas músicos que había allí bufándose. Luego, cuando empezó la cabalgata, yo me dispersé por las callejuelas de la ciudad yendo a parar a un bar donde me tomé la primera palometa. Debo decir que para lo grande que es Alcoi apenas había bares abiertos. O por lo menos en la zona donde transcurría la cabalgata. Pero bueno.
A espentes i redolons consigo abrirme paso entre una marabunta humana que estaba en la plaza del campanario. Era el punto de encuentro donde habíamos quedado para echarnos otro cubatica. Consigo llegar al bar campanar y pido otra palometa cuando me llega un sms que decía que era el otro bar adonde había que ir. Así que tras llegar y darle un par de tragos a los refrescos, la cabalgata prosigue y ya quedamos al final.
Llego a ese último trago y los tres batallines con naranja de la ludoteca y las dos palometas me hacen efecto. Mamma mia que mona. Entro en otro bar y me pido una manzanilla pa rebajar. A todas estas va llegando la cabalgata y, en una media hora o así se termina y nos vamos todos. Subimos a un autobús urbano donde iban los pajes de la cabalgata que llevaban un pedo enorme. Uno de ellos empezó a hacer de Demi Moore en una barra del bus mientras Neus se inventaba la música de nueve semanas y media. Muy surrealista.
Decidimos cenar en un chino (ya habíamos comido en un chino de Muro). Nos pegan un sablazo pero estaba buena la comida. Aunque no todo lo que debería porque después, me empecé a poner malo malo. Tras una hora en la que no ingerí nada, Neus se preocupaba por mi situación y encima el local donde fuimos estaba lleno de gom a gom, cambiamos de local. Pasamos del Liverpool al Cork. Una vez allí y vencido por mi aplatanamiento, decido provocarme un vómito. Para aliviar. Y vaya si alivié; con un pschaf, tiré un poco de ternera con oreja de madera del chino ese que habíamos ido a cenar y empezó mi resurgir. Como el ave fénix.
De pub en pub y de cubata en cubata llegaron las 5 y poco de la mañana y yo estaba pletórico y Jose y Neus estaban espiscaus. Así que nos fuimos a dormirla. Me encontré 70 céntimos a lo largo de la noche que, con lo que me encontré en nochevieja hace una caja de 1,85 €uros. Voy a ir apuntando todo lo que me encuentre por tierra para hacer una media anual.
La putada, y es que soy así de desgraciao es que llevábamos intención de comprar un décimo de lotería del niño por aquello de "mira si toca..." y no nos pudimos hacer con ninguno. Pues, zas, va y toca. El segundo premio. Una porrá de millones. Porque no me gusta enfadarme, que sino...
