Hoy, poquito que contar
Pues eso. Que como es tarde y estoy con una mona interesante, voy a contaros que Bocairent es mi última prueba.
El 8 de enero -domingo- a las 8.45 de la mañana me echaba el último cigarro a la boca. Era en la estación de Chiva tras estar toda la noche en la morocha (local que, nada más por leerme asiduamente ya conocéis como si fuérais todos los sábados). Tres caladas y piiii piiiii piiiii, el tren. Cuando le pegué la última chamá lo arboleé (arrojar en buñolero, siempre aprendemos algo) al suelo y me dije: "ché, se finí". Y hasta hoy. Es que ni siquiera me han entrado ganas de fumar.
Pero, como digo arriba, mi redención vendrá en Bocairent a partir del 1 de febrero; si consigo, en los cinco días que voy a estar tocando allí moros y cristianos, no echarme un cigarro, podré decir victorioso que, por fin, habré dejado de fumar lo poco -vaya- que fumaba. A esperar a ver.
