Nieve y más nieve
Y no me refiero al pasodoble de Godofredo Garríguez (que tiene el número 38 en mi carpeta) sino a la nieve que lleva cayendo ya rato.
Resulta que aquí no estamos acostumbrados a este fenómeno climatológico. Nieva cada 10-11 años. Comprobado. Entre medias ha caído alguna vez alguna nevadita; aguanieve que se deshacía nada más de mirarla.
Pero lo que empezó ayer aún sigue. Por la mañana estuve currando con un incesante goteo de copos de nieve del tamaño de un grano de arroz michán. Desde las 9 de la mañana hasta las 14 que me fui. La verdad es que se me hizo un tanto incómodo, vaya. En fin.
Pero que ya en el pueblo, a las cuatro de la tarde empezó así a aguanevar y, chino chano, son las doce de la noche -ya del sábado 28- y aún sigue nevando. De vez en cuando arrecia el temporal con copos más gruesos y hace que el tomo del suelo aumente. Ya ha cuajado y todo. Como os digo, una cosa poco vista en Buñol. De hecho, aún hay varios críos en la calle jugando todavía desde esta tarde con bolicas de nieve. Igual es la primera vez que ven nevar y todo.
Y bueno, servidor se despide a dormir porque estoy hecho cisco. O seis, no lo sé. Con "de santurce a Bilbao" cantada por la tuna de la universidad de Madrid le doy al guardar y listo.
