Meando en la mediana
El sábado fuimos a Tropicana. A bailar salsa. Antonio vino con nosotros.
La marcha fue la de siempre: cubata y baile con alguna chicona. Lo reseñable pasó a continuación. Salimos a incarnos lo poco que quedaba de Jack Daniels en el coche y había tres chavales más allá haciendo lo mismo que nosotros. Pero sin hielo. Así que me acerqué a ellos y les dije que si querían cubitos no tenían más que pedirlos. Ché, como si nos conocieran de toa la vida se ponen allí a charrar con nosotros de sus aventuras y milagros. Graciosos, por otra parte. Eran de Alginet. Había uno, que decia cara-pápel refiriéndose a la maestra de Bart Simpson constantemene. Era un solete en toda regla. Que manera de reirnos con ese tío. Jejeje. Leed bien: CON ese tío y no DE ese tío que no es lo mismo, precisamente. Así que ná, estuvimos con ellos un rato allí de cháchara y nos invitaron a un cubata porque ya no teníamos. Tras media hora o más en común, fuimos todos otra vez para adentro y ya nos desperdigamos como les boles de drac.
La verdad es que esa noche fue de reencuentros porque me vio Claudia (una chica que estudiaba conmigo en la academia) y nos pusimos a hablar de esto y de aquello. Ya a última hora, a punto de irnos, me vio Cristina (que estudiaba filología catalana) y, lógicamente, lo mismo: que qué tal todo y demás. Bien.
Otra cosa también destacable nos pasó a la vuelta: no sé deciros a qué altura, pero hubo un accidente que nos tuvo como media hora parados en la carretera. Bueno, y a todos los demás coches que pasaban. Antonio y yo nos acercamos a mojetear y resultó que un tío no había dado una curva y se había comido el quitamiedo (o guardarrail o como se llame la baranda esta de hierro) y otro coche le había pegado por detrás provocando que este primer vehículo ardiera en llamas. Pero como en las películas. No hubo muertos porque se ve que a los viajeros les dio tiempo evacuar antes de que se prendiera eso como un ninot de falla. Fue muy impactante el ver toda la carretera parada y gente andando entre los coches. Durante la excursión de vuelta al coche hice lo que se aprecia en el título.
Lo único “malo” de la noche fue que me fumé dos cigarros. Uno me lo dio un chicón de estos de Alginet que comento arriba y el otro un hombre que iba dentro de uno de los coches parados en la carretera; me preguntó como había sido el accidente y estuve un rato hablando con él. Na menos que era seguridad de bananas y entraba a esa hora a trabajar. Estuvimos hablando del vale-tudo, de gimnasios y de la putada que supone entrar a currar con ese turno mortífero cuando la guardia civil abrió ya el tráfico y tuvimos que irnos escopetaos al coche para mover. Que na menos que fuimos andando un kilómetro o más para dar con los coches que se habían dado el piñazo. Como ya dijera en su día, he dejado de fumar y esto no supone nada. Sigo sin tener ganas de fumar (Bocairent era la prueba de fuego y la pasé sin problemas)y eso, amigos y amigas, es lo que importa.
