Kit profesional de herramientas de un músico de calle
Hace ya un tiempo os ponía los diez mandamientos de los músicos de calle.
Bien, hoy os ilustraré con, digamos, la segunda parte. Allá va:
Aparte del instrumento y sus accesorios oficiales –boquilla, tudel, caña, atril, aceites o cremas, baquetas, etc–, el traje, el neceser de aseo y la ropa que uno se quiera llevar para cambiarse, existe una variada gama de enseres que el músico de calle debe tener para que le ayuden a realizar más ergonómicamente su labor. Estas herramientas son:
-Bolsito; en algunos casos zurrón o riñonera. Existen músicos que, de civil, no lo gastan. Pero cuando llega época de actuación, es un útil muy necesario para tener las demás herramientas a mano y organizadas (aunque, a partir del segundo día ya vas doblao y no cuidas tanto estos aspectos).
-Gafas de sol; indispensables para proteger las delicadas retinas de los músicos del sol y ocultar las flagrantes ojeras que produce el salir la noche de antes.
-Cartera; al igual que las muñecas rusas (matroshkas) y el bolsito, la principal función de la cartera es guardar otras herramientas que son:
-DNI; algún músico que pinta en sus ratos libres te lo pide; primero se burla de lo feo que estás en la foto y luego se dedica a otros fines más oscuros.
-Perras ($$); imprescindible bien que permite, en un momento dado, tomar un café, comprarse cualquier cosa y con los billetes fabricar “barquillos”.
-T. Móvil; aparato que permite la comunicación entre seres humanos y que, en período de actuación sirve para vacilar de tonos polifónicos, juegos y demás memeces que no valen para nada. Viene bien puesto que sirve para recibir llamadas y, una o varias de éstas, puede ser para ir a tocar a otro sitio.
-Consumibles; dentro de esta categoría se incluyen elementos como el blistex (o similares), tabaco, almax, chicles, aspirinas, clorato, vendas para los precusionistas y demás cosas ingeribles o aplicables al morro.
-Pinzas de tender; ocurre en la mayoría de casos que cuando se empieza un acto, viene algún moniato y de dice: “ye, tocad esta” –que previamente te han pasado– y nadie se la sabe. Entonces hay que ponerse el papel y puesto que tienen atril dos o tres, siempre viene bien tener unas cuantas pinzas para prestar al compañero que no tiene. Cuando acabas de tocar, para más inri, te das cuenta de que ese pasodoble (o marcha), independientemente del que sea, es una mierda.
-Baraja; de vital importancia. Con ella, en los ratos muertos y esperas siempre puedes organizar un improvisado campeonato de truc al que todos se apuntan con ahínco. Si no se dispone de mesa, se utiliza el bombo (o la caja) para ello. La gente que lo ve alucina. Prueba de ello es que salgo junto a Carezzo y no sé quién más en una foto del libro de fiestas de Castalla '05 y el año que viene saldremos en el programa de fiestas de Bocairent.
-Profiláctico; los músicos feos nos llevamos uno para pasearlo; igual que lo llevas, te vuelves con él: impoluto. Los guapos se llevan como uno por día de actuación. Las tías músico, por lo general, no llevan. Si son unas gorrinacas, a puñaos.
-Tapones; viene bien tener un par de éstos a mano por que puedes estar tocando en algún sitio donde tiren trabucaes y amortigua bastante el estruendo que producen. En caso de olvido, se puede utilizar un pegote de algodón para cada oreja.
-Cámara digital; los cybermúsicos siempre la llevan encima y está chulo que luego, cuando vuelves a la vida de civil, puedes ver las fotos y así recordar las animalás pertinentes.
-Otros; por último aquí encontramos: mechero, pañuelos de papel, bolígrafos, horarios de trenes o autobuses, pins y todo este tipo de artilugios de menor índole pero uso acertado.
Y bueno, juntando este escrito, los mandamientos y leyendo la pentalogía "Bocairent '06" aparte de las demás corredurías musicales que tengo por ahí, podréis haceros una idea de la vida que lleva un músico/a de calle.
