Esclafau
Así es como estoy ya dos semanas. Llevo una marcha que ni la movida de los ochenta. Os pondré en situación.
Ésta es la segunda semana que llevo como jardinero. Sí, otra vez estoy con Ricardo. Aunque la diferencia es clara: el año pasado me llamó en abril y este en febrero. Y suerte que fue después de ir a tocar a Bocairent, que sinó me parte como un melón. Fiu. Estos días atrás ha hecho un calor y un buen tiempo que te cagas pero, ayer, sin más correr, hizo un día de perros entre el aire y la humedad. Uhh.
Por las tardes sigo siendo el “administrativo” de las brasas. A priori puede parecer que aquí puedo relajarme y descansar, pero no. No amigos/as. Soy como Angulo en el Valencia C.F.: polivalente. El otro día, tras cascarme buena mañana de faena me tocó montar un comedor para 100 personas. Con ayuda de otro camarero, claro. Porque vamos, si llego a estar solo no pongo ni un mantel.
Si a todo esto le sumamos que cuando llego de currar por las mañanas frego, después de comer vuelvo a fregar y cuando bajo de las brasas me voy con el perro un cuarto de hora, tenemos que no tengo tiempo para nada. Sí, veo Saber y Ganar en la dos (23 minutos de relax) pero como si nada. El viernes pasado me quedé frito en el sofá durmiendo. Nada de dormitar o cabezear. No. Seco, como un poste. Menos mal que me desperté enseguida y aún me dio tiempo a hacer marcha por la tarde. Y cágate ya los martes que tengo programa de radio de 23.00 a 00.00h. Menos mal que este martes, con la tontería del san valentín de los cojones no hubo programa; de haberlo habido, creo que hubiera muerto.
Encima, cuando llega el fin de semana, en vez de descansar, apuro el sábado hasta que no queda ni gota. Lógicamente el domingo soy sub-humano o menos, pero como ni siquiera salgo ni a la puerta de mi casa, me quedo aletargado en mi cuarto pasando las horas muertas hecho un cuadro.
Fijaos que ahora mismo son las 23.16 h. del jueves y este artículo voy a publicarlo nada más levantarme el viernes porque no puedo ni esperar a que sean las 00.00h. del sueño que tengo. Así es que, esperando no haberos aburrido con estas reflexiones de quinceañera que, en el fondo, no le importan a nadie, me voy a soñar con angelitos o angelitas.
