Los tres entierros de Melquiades Estrada

Es una peli extraña. De género chocolate con churros, por aquello de la época en la que la he visto. A ver por donde empiezo.
Matan a Melquiades, claro. Entonces, muy a lo peliculero, cuando está con Tommy Lee Jones (muy demacrado y horrendo, por cierto) en plan amigos del alma, le suelta aquello de “prómeteme que si muero aquí me llevarás a mi tierra y patatín patatán”. Os podéis imaginar la historia.
La peli se divide en cuatro relatos: el primer entierro, el segundo, el viaje y el tercer entierro. Solo le faltaba el entierro de la sardina. Me quedo, sin ninguna duda, con el viaje. Cargado de situaciones inverosímiles donde tenemos a un muerto que cada vez está peor –y que se nota un huevo que es un ninote–, unos personajes también muy surrealistas y, sobre todo, escenas que dices ¿ehh? pero divirtiéndote, como esa en que al tío le pica una víbora y tras curarle a regañadientes sale y se pone a pelar panojas con unos mexicanos. ¿? (jaja).
Creo que Tommy Lee Jones intenta darle un aire muy humano a la peli, tipo “cadena perpetua”, haciéndonos ver los estados de ánimo de las personas: indiferencia, odio, amor, hospitalidad y rencor, entre otros. No sé. Estaría mucho más bien todo esto si no fuera una película tan... rara. Country, tías que le tiran a todo lo que se mueve, vaqueros, sheriffs... demasiado “jelou, amigous” para mi gusto. Ahora tendréis que ir a verla para opinar también.
