Fallas '06: primer día
Bien. Tras recuperarme un poquito de la semana fallera, paso a contaros las batallitas que han pasado. En esta ocasión será la del primer día en que estaba en Valencia, 15 de marzo.
A las 10 y poquito de la mañana, como creo que ya os comenté en un post anterior, estaba con mi “primo” Alberto tomándome la primera serveza de las fallas. Estando en el bar, esperando el autobús, le dije de contabilizar cada serveza que nos tomáramos pero, al final, se quedó en una idea porque no lo hicimos.
En Valencia a las 11.30 o por ahí. Dejamos los pingos en el casal mientras nos hacemos las cañas de rigor. Todo estaba lleno de niños que jugaban en castillos de estos hinchables y tal y Amparo, la relaciones públicas de la falla, se va a por las llaves de la huronera. Me suena el móvil. Un número desconocido. Sí?
Y resultó ser el percusionista que se venía con nosotros sin cobrar. Que donde estáis, que qué hacéis etc. Así que le comento que nos íbamos a ir a ver la mascletà y que luego nos iríamos a comer a un chino pero de buffet libre. Ah bien, pues podríamos quedar en la estación de trenes a eso de las 14.30 y voy con vosotros porque me conozco Valencia como la palma de la mano y si no podemos aparcar por esto de la concentración de seguridad con motivo de la visita de los reyes vamos por un atajo y ta ta tá ta ta tá. Vale. A este tío no lo conocíamos de nada pero, bueno, que se venga y así seremos uno más.
Caen otras cañas por allí por el casal y estamos acomodándonos en el piso, a eso de la una menos algo de la tarde. cuando me suena otra vez el móvil. Otro número desconocido. Sí?
Mira, que soy Quique. El percusionista. Estaba llamando desde el teléfono de un bar. Es que me he venido a la falla y que os voy a llevar yo a la mascletà en coche y así la vemos juntos. He visto todas las que van ya y no quería ver esta para descansar pero me vengo y así os llevo y luego ya nos vamos a comer. Pues vale, pero mira que yo no he visto ninguna (mi “primo” no me acuerdo si tampoco) y esta quiero verla como sea. Tranquilo. Tranquilo me dice el subnormal de los huevos. No sé que mierda hace que el cabrón se me mete por Mislata alegando conocerse un atajo y se PIERDE. Como era previsible, nos jode la mascletà. La oímos por la radio o bajad las ventanillas a ver si pillais algo. Me molestó bastante, pero me consolaba con pensar que, a lo mejor, este tío era un tío de puta madre. Fallé.
Ah pero que espérate. Alberto y yo queríamos a ir a un buffet chino que hay cerca de la estación de trenes donde ya fuimos el año pasado y se come de que te cagas pero al tío este, se le cruzan los cables, y yendo para allá, aparte de PERDERSE otra vez, de repente, no le parece bien porque el centro de Valencia está a parir en fallas y ese día más por que los reyes estaban de visita oficial y pasa de largo. Con toda la buena fe del mundo, mi “primo” dice de ir a uno que está cerca de Mestalla (el campo de fútbol del Valencia) al que él va bastante con unos amigos que tienen un piso allí y, qué remedio, acepto. Que restaurante más triste. Pero bueno, me centraré otra vez en el nuevo músico.
Conduciendo por Valencia de poco nos pegamos con un camión, casi se come una moto y, encima, se le cala el coche en mitad de la carretera. Un show, vamos. Pero que el nano empieza a contarnos su vida. Volviendo a lo de antes, nos quedamos oyéndole por aquello de la cortesía de que estás conociendo a una persona (que suponíamos normal) y nos suelta un rollo de que te cagas. Sale que el tío es de Castellar y le digo que conozco varios músicos de allí. Cuando llegamos a Harry me sale con que es un hijo de puta, gentuza y demás cosas cuando, en realidad, es un sol. Algo cabroncete, creo que como todos, pero un sol. A lo que empieza a caerme gordo el payaso este. Comiendo sale el tema del truc y no sabía jugar. Mi “primo” le dice que es fundamental y Quique le contesta que lo que es fundamental es saber hablar bien. ¿? Pensándolo bien, ahora, en frío, no sé si es que se refería a que nosotros hablábamos mal o qué. Pero bueno, tampoco me importa.
Nos deshacemos de él diciéndole que vamos a dormir y le decimos que se pase a cenar a eso de las diez. Dormimos un poco pero luego nos vamos al casal a jugar al truc con más músicos que ya habían llegado. Que buen rato entre amigos contando chistes y jugando a las cartas.
Romanceando se nos hace la hora de cenar y nos juntamos unos cuantos. Quique no viene. Pues bueno. Nosotros si que cenamos allí entre risas, cañas, animaladas y ganas de hacer unas fallas de puta madre.
Empieza, al rato, la disco móvil de la falla y nos dejamos caer por allí. Un par de cubatas y a las dos me fui a dormir porque al día siguiente tenía una despertá en Torrente y tenía que empezar unas clases de informática y no era cuestión de apretar para ir a trabajar al día siguiente hecho un trapo. La cosa es que cuando se acostó Jose, batió su récord personal de ronquidos y no pegué ojo en toda la noche. Que hormigonera. Así que casi me habría salido más rentable haberme quedado hasta el cierre de la carpa porque, encima, dicen estos que luego se animó la cosa bastante. Para la próxima ya lo sé.
