Fallas '06: segundo día
Pip. A las 06.30 me levanto. No pongo me despierto porque sería mentira ya que Jose se superó en cuanto a ronquidos se refiere. Me lavo la cara, me pongo el traje de músico y cojo el pito (funda y todo) sin hacer ni un ruido para no despertar a nadie.
A las 8 menos muy poco me persono en la avenida principal de Torrente donde había quedado con los que tenían que recogerme para hacer la despertá. La falla, a tomar por culo de la estación. Como para ir andando. Ja!. Que despertá más rara. Le damos una vuelta a la manzana de la falla y hacemos varias paradas en mesas donde había fartons, ensaimadas, curasanes y termos con café, leche y demás. Muy a lo diana de moros y cristianos. Solo faltaba el cantueso, jeje. Damos otra vuelta a la misma manzana y nos llevan por unas huertas donde había cuatro casas y unos chalets y volvemos a la falla. Una despertá larga. Muy larga. Pero que luego, ya en lo que era la falla, se ponen a tocar charangas para que baile la gente y dentro del casal igual. Lo malo es que dentro del casal, empiezan a hacer el animal los de la percusión y solo se oía el pim pam de bombo y caja. Una empastrá, pero bueno. Para Valencia me vuelvo con unos músicos que también iban de refuerzo.
Lo que pasa es que, a las once y poco me llama mi jefa del curso de informática. Que no habría nadie por la tarde allí en Turis para darme las llaves y que tenía que pasar por la oficina de allí de Valencia para cogerlas. Así que le digo al chaval que me estaba llevando que me pare en la puerta de la mar (al final de la calle colón) y me voy andando para allá. Me persono, al rato, en la oficina y recojo las llaves y los consejos de última hora. Corriendo corriendo consigo llegar a la falla y aún veo a la tropa goofy almorzando. Uf. Pim pam, toca el pasacalle y a comer. Pim pam empieza la recogida de premios. A las 18.00 me separo del grupo (ya después de haber pasado por la plaza del ayuntamiento y tal) y me voy al tren.
Ahora empieza el culebrón. Llego a casa y me pego una fast-ducha. Pitando me presento en Turís donde me había dicho Paca (trompa de la xaranga). Resulta que las clases eran en otro sitio. Cojonudo. Volando, a falta de un par de minutos para las 20.00 h., llego al instituto. En la puerta, veo el candado del que había hablado por la mañana, telefónicamente y con muy mal sonido con el responsable del centro. Ni cerraduras ni numeritos ni nada. Un hueco en un lado y yastá. Ante la total imposibilidad de acceder al centro llamo a mi superior. Me comenta que enfrente hay una peluquería y que el día de antes, el peluquero había abierto el candado. Estaba cerrada. Un alumno de los que había por allí me dice de ir a casa del peluquero y, claro, acepto. Con su furgoneta nos vamos a la otra punta del pueblo y tocamos al timbre. Nadie. Perfecto. Volvemos al instituto y habían llegado los municipales porque les había llamado otra alumna. Ni idea de cómo se abre esto ni de quién puede abrirlo. Vuelvo a llamar a la jefa y me comenta que enfrente también hay un bar donde puedo preguntar. Entro al bar y tenía una llave, sí. Pero de la puerta de entrada, no del candado. Entonces, sale el nombre de Pepe Mixeta como posible portador de la llave. Me voy, con otra alumna, a la carnicería de este hombre. Tampoco estaba. Cawen la mar salá. Me pasa la chica que estaba allí su teléfono y le llamo. El hombre no estaba en casa. Total, ya... pero estaba su hermano que, en un alarde de maestría, tuvo la deferencia de acercarse al instituto y abrir el dichoso candado. Y nada, todos para adentro a dar la clase. Por fin.
Pero claro, como mi vida es un drama, ahí no termina la cosa. Resulta que me había quedado con el móvil de mi madre porque el mío no tenía batería y menos mal, porque sino no habría podido hablar con la jefa. Salgo a las 22.05 y me pongo a trastear con la puerta del instituto. Padeciendo, porque no puedo cerrarla, casi llorando de malisia, me voy como una bala al sitio donde me había dejado mi madre anteriormente. Al no tener su móvil no pude avisarla de que era en otro lado donde se daban las clases. Así que, a las 22.20 llego donde estaba. Vamos los dos para abajo y, para mi asombro, mi madre cierra la verja en un tris-tras. Al final llegamos a casa a las 22.45 cuando teníamos que estar como media hora larga antes. La película la estrenan en verano del 2007 y el libro sale a la venta en navidad.
No os podéis ni imaginar, de verdad, lo a gusto que cogí la cama tras estar todo el día corriendo de un lado para otro como un tito sin cabeza desde las 06.30 de la mañana hasta las 23.30 que me acostaba. Por favor, que desfisio.

Vamos a echarnos unas cañicas... — 2006-03-31 23:30:26