Fallas '06: cuarto día
Voy a la despertá (tras ducharme para espabilarme) a tirar petardos. A los diez minutos o una cosa así, tiro un petardo que se va girando por la acera y se mete a un parabán de estos de una parada de autobús. Miro y había una chica. Cuidado, que hay un... y PAM! explota.
Quién ha sido? La concha de su madre, hijos de puta. Se murió mi papá y no tienen otra cosa que haser que tirarme un cohete ensima... exclama la chica hecha una basilisca. Disimulando lo indecible –no tenía ganas de historias– devuelvo la caja de petardos, apago la mecha y me voy. Pues cualquiera sabía eso, no te jode?.
Decido ir a la huronera a tumbarme un rato con el resultado, obvio por otra parte, de que me quedo sopa. Una hora y poco que dormí como en la vida. A ver sinó. Al rato me despiertan y a tocar. Como se había tornado una mañana nublada y llovizneaba, suspenden el pasacalle. Pues nada, nos quedamos en la carpa y ensayamos los arreglos nuevos. Raffaela Carrá, Eurojunior, Italia y Fiesta pagana que, ché, nos quedan de que te cagas. Luego a comer. Gazpacho manchego. Qué maravilla.
Por la tarde, tanto Alberto como yo pensamos que es mejor dormir una pequeña siesta para luego, a la noche, estar bien. Teníamos que tocar una entrà mora en Mislata. Nos vamos a la huronera y entre pitos y flautas yo consigo dormir unas cuatro o cinco horas. Hasta las ocho y media o así. Nos levantamos y nos vamos al casal a hacer el zángano. Al rato vienen los bocatas de la cena y los devoramos ávidamente.
Corriendo, nos vamos al metro para ir a Mislata porque llegábamos tarde. Fah. Resulta que la ofrenda había retrasado a esa falla y aún quedaba un rato para que vinieran los músicos y la gente que tenía que desfilar. Así que empezamos a hacernos unos cubatas por allí. Impresionante, pero impresionante de verdad, la camarera de la carpa. La que me atendió. Una morenaca, guapa, preta y de no más de 1,55 cm que, buf, bueno, eso. Alberto está de testigo. Si se digna a pasar por aquí a leer esto puede comentarlo.
Llegan los músicos y empieza a chispear. Lo que faltaba. Collons. Suspendemos o no suspendemos la entrà. Al rato, para un poco y se hace. Pero en vez de ser a las 00.00h. como se tenía previsto se hace a la 1.30h. A las cuatro y poco llegábamos a la parada de metro más cercana a la falla. Yendo para el casal nos ve un grupo de gente, borracha, y nos pide de tocar algo. Tanto Alberto como yo empezamos a tocarles Valencia y se une a nosotros Jose. 1 trompón, 1 trombón y 1 bajo tocando. Aquellos, no sé, como si fuéramos la filarmónica de Berlín. Nos piden la de Tírate de la moto y se la tocamos pero en versión short. A todas estas, me pregunta una de donde éramos y le digo que de Massalfasar. Toma, pues yo trabajé allí en el bar de noséquién. Otra vez. Como ayer. Joer, lo grande que es España y la de sitios que hay y voy a decir pueblos donde, precisamente, mis interlocutores o han trabajado o tienen familia. Es gordo.
Ya al llegar al casal, recapacitando, llegamos a la conclusión de que no merecía la pena ni salir. Entre que llegas al sitio y todo te cierran cualquier verbena por la gililey de que a las cuatro y media como muchísimo todo tiene que estar cerrado. Medalla para el gobierno. Hijos de puta. Así que, frustrado, me quedo en el casal de charreta. Otra noche lamentable. Tenía que ser así. Mientras yo dormía la segunda noche todos estaban pegándose el fiestón padre y cuando llegué yo a la siguiente para dármelo, todos estaban reventados. C’est la vie, vaya. Mañana ya termino de aburriros (o no) con las peripecias falleras 2006.
