Un domingo cualquiera
Y no me refiero a la película que lleva este título, sino a que cada domingo es una aventura. El que sea. El pasado, por ejemplo, estuve escuchando música mientras estaba tumbado en la cama y luego me puse a cantar la bso de Aladdin y el musical del rey león (en inglés). Y diréis: "vaya chorrada" Y sí, lo es. Pero cuando no haces eso desde hace tiempos inmemoriales, entra dentro de lo que sería una aventurilla.
Pero todo esto viene a lo que pasó ayer. Nos quedamos a dormir en Valencia y teníamos plan de ir a casa a comer. Como se nos echó el día encima (bueno, a Jose porque yo a las 12 ya estaba en pie), tuvimos que cambiar de planes; llamada a casa para decir que no, que no vamos a comer al final. Yo quería ir a un griego pero al final fuimos al Pizza Roma, en la plaza Xúquer. Tanto Jose como Neus decían que los platos eran inmensos, que se comía bien, etc etc. Yo pensaba que se estaban pasando. Tampoco será tanto.
Yojodo que no. Je! La ensalá parecía la foguera de Sant Antoni de Canals. Inmensa. Maciza. La pizza era una plaza de toros. Pero con gente y todo. Vinieron también los espaguettis y estaban presentados en un plato que era idéntico al hemisfèric. Vamos, unos platazos. De postre pedimos tiramisú de fresa y, bueno, a comparación era más pequeño que los otros platos. Tenía el tamaño de un atobón (escala 1:1). Impresionante. Me gustó mucho el local. Muy recomendable. Ya sabéis. La lástima es que como me levanté revuelto de la castaña que enganché por la noche no comí todo lo que habría podido comer un día normal. Pero bueno, iré más veces. Fijo.
Tras la fartá estuvimos paseando por aquella zona para ir a un videoclub donde Neus quería sacarse unas pelis y, ché, ese rato se me hizo cojonudo. Buen tiempo, bonitas vistas, charrando con los amigos, tripa llena... fue media hora o así de que te cagas. La verdad es que el día fue muy muy bueno. Ya veis que con poca cosa hay bastante para pasarlo bien.
