Aquí hay tomate 2
Bien. Me veo abocado a escribir de nuevo sobre este programa porque lo merece. Vaya si lo merece. Anterior artículo aquí
La mecánica fue la misma que la del anterior relato; yo medio tumbado-sentado, reposando en el sofá la comida y mi madre, so el pretexto “voy a ver los chascarrillos”, se me clava telahinco. La poke-evolución a maruja-chochona es inevitable. En fín. Allí que me salen el jorge javier vázquez y la otra que no sé como se llama (y bueno, a éste lo conozco de cuando Ana Rosa, cómo no, de cuando mi madre lo veía y yo, de rebote, también) hablando chorradas. Bocatrapos. Gastapanes.
La cosa es que, ja!, me sale el reportero del programa con una jamba de infarto que resulta ser la miss playboy de España. O la aspirante. No sé. Y tampoco me importa. De fondo una imprescindible entrevista con preguntas del tipo “¿crees que habrá feeling entre noséquién y noséquéotro?”, “las mujeres sois magas porque levantáis cosas sin tocarlas, ¿es verdad?” y memeces varias mientras salen unas imágenes de la pava en cuestión –todo el rato en bikini– nadando, revolcándose y haciendo posturitas. Ahora que, las contestaciones de la señorita tampoco se quedan atrás: “no, a mí me gusta un chico que sepa hablar”. Ya. Y una mierda. A ti te gusta un chico o mil que tenga una gran lanza con la que darte en la diana mientras a otro le comes el tema y exclamas “soy irene palomo, de las hermanas palomo; mira, mira como te como el lomo y mira lo que molo”.
Bueno, luego ya más gilipolleces y sinsentidos. O sea. Este programa es un atentado al buen gusto, al civismo y a la decencia en general. Pero ahí está. Todas las tardes, después de comer, que te salen mariloli y marilolo allí haciendo las gracietas mientras, que esa es otra, el cámara va moviendo la imágen de un lado a otro como si tuviera parkinson, fuera gilipollas o las dos. No sabría por cual decantarme.
Espero, de todo corazón, que los que me leéis no veáis eso. Si lo hacéis, dejadlo de inmediato porque es nocivo para las pocas neuronas que os quedan. Las tres o cuatro que me quedan a mí están ahí ayudándose mutuamente para no reblandecerse más todavía. No sé si aún voy a tener alguna baja después de ojear un poco semejante bodrio. Fijaos que iba a meter este artículo en la categoría "hijos e hijas de puta (o puto) pero al final lo pondré en cine y televisión.
