Rodeado de peleles
Y no es que yo sea la quintaesencia hecha persona. Ni mucho menos. Lo que pasa es que, puah, me codeo -para bien o para mal- con cada gentuza que flipass (con dos "s" para darle enfásis).
Ayer, para ir a trabajar por la tarde, tuve que coger el autobús. Chófer nuevo. Vamos, nuevo para mí. Subo y lo de siempre: al albergue de Alborache con carnet jove. Tengo ya 26 tacos bien cumpliditos pero, como aparento muchos menos, me aprovecho de la situación. A los chóferes que no conozco, por "protocolo" les enseño el carnet jove. Hago lo propio con el maromo este y, sin perturbarse lo más mínimo, impertérrito, me suelta:
- ese carnet no vale.
- cómo que no- haciéndome el tonto.
- porque está caducao.
Caducaba antes del fin del 11/05. Joder, que profesionalidad. Que vista. Que reflejos. Que hijo de puta. Pero en fin. Sigo haciéndome el tonto y el tío me cobra el euraco que vale el billete y ni descuento ni nada. Pues yojodo. Agaché la bola y me fui al asiento sin rechistar no fuera a ser que encima me pegara una hostia. Que estúpido.
Pero que, je, cágate. Ya por la tarde-noche, a eso de las 21h, tras llegar de currar, saco el perro. Uh, Antonio. Me viene bien porque tenía que darle las perras de fallas. El tío, como siempre que me ve, empieza a contarme sus historias mientras yo iba con el emepetrés portátil en una oreja, centrándome en los pasodobles que sonaban y asintiendo mecánica y rítmicamente cada cierto período de tiempo a la vez que también iba controlando al perro. Pasa el cuarto de hora de rigor y le digo que me acompañe a mi casa pa darle su parné. Bien. Subimos y venía mi vecina Berta por la acera. Creo que un día dedicaré un artículo completo a esta personaja. Pero bueno, no es hoy el caso. La cosa es que, para quedar bien, le pregunto si venía de pasear.
- no, vengo de tirar la basura.
Con toda la simpatía que es capaz de generar esta... ¿mujer?: menos cien. Así que se sube con nosotros en el ascensor -con dificultades- y se queda de cara a nosotros. Total, que ya llegando a su piso -el tercero, gracias al cielo- dije:
- bueno, vamos a ver si ceno que hoy Sí que me lo he ganao (por aquello de que había estado currando todo el día)
- pues será solo hoy, porque nunca te la ganas.
Mira. Me entraron unas ganas de abrirle la cabeza contra el ascensor que alucinas. Antonio mientras, por detrás, riéndose. En lugar de abrir el melón le digo que "eso es discutible" mientras abre la puerta y se esfuma de nuestra vista. Y olfatos, porque tela.
Así que estos son solo dos ejemplos de peleles -cada uno a su estilo- con los que me codeé ayer. Aunque cada día me encuentro con uno o varios que varían entre una escala de peleles "accidentales" a peleles "gilipollas gilipollas". Qué gente.
