Alcoi '06: primer día (pero el de verdad)
O sea. El artículo que escribí ayer es lo que hubiera podido escribir de aquí a cinco o seis días si hubiera ido a Alcoi a tocar. Pero como no he ido, lo escribí para, no sé, resarcirme, desahogarme y ver, para mi sorpresa, que aún siendo totalmente ficticio la gente lo ha visto completamente normal. Vamos, que sin querer meteros una bola lo he hecho (como comento en el blog de Ana) y primero me arrepiento por si he ofendido a alguien -cosa que no creo- y segunda me enorgullezco de que mi literatura logre haceros creer cosas que no son. Esta última frase la pondría cualquiera de mis dos abuelas pero, como no están, lo hago yo por ellas. Ahora paso a relataros lo que dio de sí la tarde-noche.
Tuve que ir al cursillo de informática que estoy impartiendo y estuvimos haciendo ejercicios de excel. Me vinieron 5 alumnos. Lo normal, vaya. Al llegar a casa, llamé a mi amigo Jonatan porque hacía mucho tiempo que no sabía nada de él y además quería preguntarle si se iba a ir de fiesta a algún sitio puesto que algún que otro viernes lo hace. No tío, me voy a quedar por aquí pero pásate por los recreativos y hablamos. Así que fui después de cenar allí y la noche dio un giro. Me propuso de dar una vuelta con el coche y acepté. Cuando la dimos quiso dar otra y yo le propuse que, ya puestos, nos fuéramos a cualquier otro pueblo de por aquí cerca. Total, si ya vamos en coche y Buñol lo tienes más aburrido que mear, no sé. Y nos fuimos a Yátova. Al bar que había abierto un primo suyo hace tres semanas (y que aún no había visitado). Yendo para allá le llama la "novia" y me entero de la película. Claro, llevábamos tanto tiempo sin vernos -y vivimos enfrente- que estábamos desconectados. Así que nos ponemos al día y nos vamos al bar este de su primo que resulta ser el que tiene 32 clases distintas de chocolate y que, según Jose, el proyecto de noséqué era una barbaridad y nomeacuerdo de más.
Nos hacemos allí 2 señores Jack Daniels con red bull (según un mail que me envió Neus hace tiempo, la peor bomba que te puedes tomar) y su primo deja caer el irnos de fiesta. Al rato, accedemos y nos vamos a Valencia. A "Le Club". Nunca había estado allí pero como estaban allí sus amigos, allí que nos fuimos.
Diox, que antro. Por fuera parecía el local de "Abierto al amanecer". Por dentro, peor. Fuah. Un ¿espacio? (indefinible) muy oscuro con luces cutres por todos los sitios y con música electrohouse donde, en dos horas largas que estuvimos, no se dijo ni una sola palabra. La entrada, PEM!, 12 cacho€uros. Uohhhhh!, pero bueno, ya que estábamos y tal... La gente, pssss, indefinible también ya que había gente de todas las maneras que te puedas imaginas. Y casi todos pasados. En fin, que un garete al que no volveremos jamás ni Jonatan ni yo en el que los segundos (al igual que en la habitación del espíritu del tiempo de dragon ball) se hacían eternos.
Por lo menos me quedó el consuelo de pensar en Alcoi (por eso escribí ayer lo que escribí) y pensar que, dentro de 3 semanas, me voy a Petrer.
