Alcoi '06: tercer día
- Dime
- Pues nada, ¿que donde estás?
- ehhh, -silencio- estaba cambiándome.
- Tan tarde? Bueno, pues te espero en la plaça del mig.
- Vale, ahora iré. Clic
Qué pocas ganas tenía de moverme, ché. Pero bueno, había que ir. ¬¬.
La calle estaba llena de gente. De borrachotes, más bien. Y borrachotas, claro. Así que, sorteando todos los escollos que me iban apareciendo por el camino, consigo ver a Vanessa. Muac muac y pa dentro. La verdad es que, después del tute de todo el día y de despertarme en mitad del sueño gordo, llevaba un destemple y un malestar que te cagas. Un par de copazos rápidos hicieron que me medio espabilara. Pero no demasiado porque al rato fui a sentarme para descansar porque volví a sentirme hecho polvo. En éstas que Vanessa me sigue y se sienta conmigo.
- ¿Tú que marcha llevas? - le dije.
- ¿De qué?
- Pues eso... de esto. ¿Qué hace una tía como tú con un tío como yo?
- La verdad es que no lo sé...
- Ni yo.
- Te encuentro interesante...
- Ya, sí.
Y cuando me levantaba para irme a dormir (ni estaba para gilipolleces ni, a estas alturas, me gustan), me agarra del brazo y me come la boca. Así, porque sí. Pues no iba de coña, no. Dejéme llevar, como está mandao. No os podéis ni imaginar lo rápida que se me pasó la noche. Buf. Ni una aspirina efervescente en un agua vichy recién abierta.
Así que, trasteando un poquito de local en local y pasando el rato divertido, se nos hacen las 6 de la mañana. Cuando cuente esto nadie se lo va a creer, me dije.
- Bueno guapa -muac- me voy ya a dormir un rato aunque sea que ahora a las 8.30 tengo diana.
- Ya? Por qué no te vienes a mi casa?
- Pero si tú eres de Cocentaina.
- Sí, pero tengo un piso aquí. Y está cerca de la kábila.
Y bueno, ahí ya no pude esquivar los embates que me iban llegando. Así que, casi a las 7 (o un poquito más) entrábamos al piso. Esto es ya lo que me falta para rematar...
