Un plomo menos
Pues ya está. Ya he terminado el cursillo de informática que tenía que dar en Turís. Sí, ese que me jodió las fallas y los moros de Alcoi. Ése.
El balance es que ha sido el curso más raro que he visto. Las dos últimas semanas ya iba porque tenía que ir, pero mi motivación tendía a cero. Y lo siento de veras por los cinco-seis alumnos/as que tenía fijos/as pero yo ya iba desganado. Me queda como consuelo que gente que no tenía ni puta idea de ordenadores puede ahora mismo trastear aquí y allá y gente que controlaba ya un poco más ha adquirido cierta soltura. Allende de que lo que les he enseñado les va a ayudar a hacer sus facturas y demás.
Como siempre, en la despedida, todo ha estado de puta madre y ya tengo cubatas asegurados en cualquier falla de allí a la que vaya puesto que unos u otros eran de una o de otra. Al igual que le pasara a Máximo Meridio -y como siempre me pasa a mí- me he ganado al público. Ya estoy acostumbrado y os lo comento por vacilar un poquito. Que una vez que puedo, aprovecho. Ea (sports).
Ahora ya tengo las tardes libres (bueno, las de los martes, jueves y viernes) y puedo dedicarlas a la jardinería o a dormir siestas o a lo que me apetezca. Sólo falta esperar a que me paguen las perras del curso porque a día de hoy aún no he visto un clavel y ya hace tiempo que les envié la factura del primer módulo y nada, eso. A ver venir
