Cada vez soy más chino
Ya hace tiempo, os comentaba que estábamos empezando una etapa de buena alimentación oriental. Concretamente comida china auténtica de la buena. Para ver más información, puncha aquí.
Bien. El caso es que, en este restaurante chino donde vamos todos los lunes a cenar, hay unas tarjetitas con una cuadrícula donde los camareros te van poniendo puntos cada vez que vas allí. Con esos puntos, y tiempo, consigues regalitos chinos que oscilan entre calendarios y llaveros de esos chungos hasta espadas decorativas y jarroncitos.
Acabo de llegar ahora de allí y, ñas!, regalazo que me he llevado. La dueña me lo ha dado por llorón y por paliza aunque podría haber esperado perfectamente a acumular los, ojito, 120 puntos que valía. Un conjunto de ropa china. Pero de verdad. Jarl. A simple vista parece un pijama pero ya puesto dices: "hostia, si es un pijama". Pero parece ser que eso es lo que lleva la gente por China para ir por la calle y, oye, es molón molón (aunque no deja de parecer, insisto, un pijama).
Así que espero estrenarlo este fin de semana en Petrer. Cuando me toque arrastrar los timbales en las entràs moras que haremos me voy a poner la camisa para fardar. El pantalón lo guardaré por su pomposidad y mariposismo. Seguro que cuando me ponga dicha prenda allá en Petrer dará para escribir acerca de ella y de lo que me pase. Ya me quedan 3 días para ir para allá....
