Desfetet
Como no me mola dejar días sin escribir pudiendo hacerlo, hoy os voy a contar el porqué publico esto tan tarde y el ritmo infernal que llevo estos días.
El lunes me fui a currar, como siempre, a las 7.30. Llega a casa a las 14.00 h. Tras comer en un boleo, a la casa de monte a desbrozar el mato-grosso que había que quitar. Así que, tres horitas más pegándole a la maquinilla. Y raro que se me hace porque como estoy acostumbrado a trabajar con una desbrozadora profesional y a gasolina y aquí gasto una eléctrica, buf, no os podéis ni imaginar la sensación extraña que tengo. Pero bueno. Baja a casa, también disparao, y pégate una ducha rápida, baja el perro y vete a bailar salsa. Menos mal que luego fuimos a llenar bien el buche al chino.
El martes otro que tal baila. A currar también por la mañana y por la tarde. Esta vez pude tumbarme unos 50 minutos en la cama y reposar algo. Lo agradecí aunque también me cansé con la desbrozadorilla. Después de cenar a la radio, de nuevo a las andadas. A la 1, entre pitos y flautas, a dormir. Desde las 6.45 que estaba pegando vueltas...
Y hoy miércoles, pues, pa que cambiar. Esta vez una "jornada intensiva" por la mañana para empezar el día con alegría (y no agostense). De 8 a 14.30. Tocatón. Pero que luego, ja!, llego a las brasas y le confecciono e imprimo los menuses del día de mañana y los del fin de semana y nos vamos a repartir propaganda de una cena con baile que hay este sábado a los pueblos de la hoya: Yátova, Macastre y Alborache. Lo que me faltaba ya pa terminar de espiscarme. Pero bueno, a lo hecho, pecho.
Ahora tengo que bajar el perro y prepararme el equipaje para estos días en los que voy a estar fuera. Aún no he terminado de pegar vueltas. Lo bueno es que a mis abuelas les dije que iría a verlas antes de irme a tocar pero va a ser que no. Tendremos que estudiar el pedir que hagan días de 30 horas o más para tener tiempo para todo. Que estrés, ché.
