Petrer '06: tercer día
Sábado, 13 de mayo. No me levanto a almorzar porque estaba reventado. Tengo el tiempo justo de vestirme, cogerme una tajadita de pernil y salir pitando hacia la casa de la capitana. Pasacalle, con sol cañerete y a la plaza. A esperar a que vengan todas las bandas.
En un alarde de inspiración nos subimos Francis, Vicent y yo al ayuntamiento a cervecear. El año pasado, tanto Francis como yo nos bebimos en los cinco días unos 100 quintos de cerveza. Si fueron menos, fueron pocas menos porque estábamos todo el santo día con la cervecita en la mano. La kábila del año pasado era impresionante porque tenía una nevera de bar y llegábamos después de tocar y cogíamos ya un taco de quintos. Para comer, cenar, almozar y, en resumen, todo el día que estábamos por allí, siempre teníamos cervezas a mano. Este año, al ser más cutre la kábila -donde no funcionaba bien la nevera y la cerveza eran los botes que había comprado la banda- no hemos llegado, ni por asomo, a esos números. Yo me quedé en 37 quintos en todas las fiestas y Francis en unos 29. Están escritos en unas tarjetitas de puntos que cogí del restaurante chino donde ceno los lunes. Pero a lo que iba; en unos tres cuartos de hora que fue lo que estuvimos allí nos bebimos unas 5 cervezas cada uno. Así de contentos empezamos después el acto que teníamos que hacer.
Ya a la hora de comer, llegamos de nuevo a la kábila. Como había sopa de puchero y hacía mucho tiempo que no iba a McDonalds (dentro de que es malísimo y tal y tal) consigo hacer un grupillo de 5 intrépidos hamburgueseros. Y para allá que nos vamos. Ya dentro del local y comiéndonos nuestras hamburguesas y demás, empezamos a tirarnos eructos y hacer barbaridades. A ver quien se lo tiraba más fuerte. Tras comer y reirnos bastante, salimos a la terracita. Había un banco donde el payaso de mcdonals estaba sentado con el brazo estirado. No os podéis ni imaginar el juego que dio el dichoso payaso. A ver si consigo que me pasen las fotos donde estamos con él, jurjur.
Como teníamos aún un par de horas para que empezara la guerrilla de por la tarde, Alberto propone de ir a una tienda de música para comprar boquillas de plástico. Vamos al centro comercial de allí y no había ninguna. Entonces, de nuevo Alberto, propone que vayamos a la tienda de música de Elda. Como no había nada mejor que hacer y éste aseguraba que estaba cerca, le seguimos. Y qué cabrón. Aparte de que la tienda estaba a tomar pol culo, hacía un sol pa morirse.
- ¿Y seguro que estará abierta hoy, sábado, por la tarde, la tienda esa?
- Claro, claro.
Cacahuets. Cerrada. Pero ya que llegamos hasta allí tocan el timbre de la casa que había encima.
- Oye, que somos músicos y venimos a ver si nos compramos unas boquillas.
Y baja el hombre y nos abre. De trombón no había boquillas. Y de trompeta saca una de metacrilato que valía 30 machacantes y que Alberto no quiso. Así que después de ir adrede y hacer que nos abrieran la tienda, te ves allí a los 5 maromos danzando como titubias. Entonces me giro y veo unos pins de instrumentos. Ché, voy a coger uno de un trombón. Tiro a pagarlo, ñas!, 4 euros. Estos aguantándose la risa y yo con mi pin. El menut -un clarinete de Monserrat que no había salido a moros en su vida- también para hacer gasto se compra un paquete de cañas. Así que nos vamos y madre mía lo que dio el pin de sí. Todo el viaje de Elda a Petrer andando -que están al lado pero está lejos para ir a pie- con que si el pin es de oro, que si te la han clavado, etc. Cuando se enteran los demás de la banda, pues lo mismo. Pero bueno, un rato que nos estuvimos riendo a gusto.
Empieza la guerrilla. Pam, pam, pam y más de mil trabucazos al aire. No sé yo que le encuentran a eso pero es así en todos los sitios. En fin. Que empezamos con la música de la guerrilla, les tocamos después unos pasodobles y luego xaranga. Qué éxito la de "viaje con nosotros" de Javier Gurruchaga y la orquesta mondragón. Sólo tocábamos el estribillo pero teníais que ver a todos los de la filà bailando con nosotros mientras hacíamos el trenecito. Muy guay. Y muy cansado, ya que estamos.
Total. Que terminamos la guerrilla y teníamos que hacer la procesión. En el rato de tiempo que había nos metemos al ayuntamiento de nuevo a cervecear. Este año me hice sangre en el morro durante la guerrilla; el año pasado fue en la procesión pero este año fue antes. También es verdad que el día de antes había tocado las entràs cuando el año pasado no lo hice. Me resultó curioso.
Tras hacer todos los actos del día, cae la noche y salimos, of course. Esa noche salimos un grupete arreglado. Y se nos unió Charo, una chicona que tocaba el bombardino y ná menos que es de Granada y que esperaba a su grupo de gente. Estuvo bien la cosa. No bebí mucho porque no quería apretar y eso, estuvimos por los cuartelillos pegando vueltas hasta que el grupo se deshizo y cada uno pegó por donde quiso. Escuché a una xaranguilla "la batalla de Inglaterra" y me gustó bastante. Es una pieza muy repetitiva porque solo tiene una introducción y el tema pero que mola. Esa noche apreté bien las tuercas -sin beber así mucho, como os digo arriba- y aparecí por la kábila a las siete de la mañana...
