Petrer '06: cuarto día
Domingo, 14 de mayo. Segundo día de entràs. Por la mañana, como siempre, a las 10 una vueltecica por el pueblo. Eso es empezar con gracia y salero el día y no a las 6 o a las 7 con las dianas. Aún tuve tiempo de dormir un par de horas y todo. Pero claro, estuvo jodida la cosa. Durante el sol de mediodía tuve un momento mater mea. O sea. Que casi que hubiese preferido estar muerto. Pero en fin. La cosa es que, fijaos si la lavadora resiste, es que entre acto y acto del mediodía teníamos una hora y poco y nos fuimos al ayuntamiento, jeje. Éramos cinco y nos bebimos en una hora y cuarto 40 quintos. Los dos camareros de la barra alucinaban. Las abanderadas que había por allí también. Y yo, para que engañarnos, también. Que manera de engullir cervezas. Normal es, por otro lado, que nos pusiéramos a tocarles allí cuatro xarangas a los asistentes cuando nos lo pidieron.
Se acentuó, después de esto, el fenómeno mater mea pero fue terminar el acompañamiento a casa de la abanderada -que se me hizo hasta corto y todo- e irnos todos a la kábila a yantar. Tras comer y recuperar algo de presencia, empezamos las entràs al revés que el otro día: primero con los flamencos y su pasodoble pesadísimo -y que me perdonen los flamencos que me lean- y luego la mora. Menudo pasón con la primera entrà. Menos mal que aún tuvimos tiempo para hacernos algo fresco en el bar de donde sale el desfile para recuperar.
Cuando volvimos de nuevo a la kábila (ya sabéis la marcha que suponen los moros de tocar-kábila-tocar-kábila), cenamos y viví otro momento hilarante. Os contaba el otro día que me deshuevé de risa jugando al truc con Pepe Sales. Pues bien, este día me reí más si cabe viendo jugar a Vicent y Jordi contra, chan-chán, Alberto y Caldés. Jajaja. Para poneros en antecedentes os diré que ninguno de los dos sabe jugar pero, de ver y oir jugar a los demás, se saben las palabras base. Lo flipante, jejejejej, es que iban todo el rato ganando. Al que ganó a las leyendas del truc de la banda de Quatretonda (famosos en todo el mundillo) y le estaban pegando una paliza. Que manera de reirme. Fuah.
Ya llegó la noche y yo no quería ni salir siquiera para descansar y estar bien para el resto de semana pues tenía mucho trabajo. Pero claro, me enredaron y fui a dar una vuelta. Pero una vuelta nada más. Mi marcha era hacerme un par de cervezas y volver.
Ya. Nos metimos a un cuartelillo de los estudiantes -una filà- y allí vi un putiferio y una gorriná: la banda de Antella estaba jugando al juego del cubito. Se metía alguien un cubito en la boca y se lo pasaba a otro alguien del mismo modo, boca a boca. Y claro, tantas fueron las acometidas que al final nos metimos en el juego el menut, Vicent y yo. Cosa curiosa es que, Carmina, una clarineta que va con ellos, me va a pasar el cubito y cuando voy a cogérselo, zas, se le resbala y va a parar justo a mi cubata. Ja!, cubata de whisky con naranja a la esencia de Antella: todas las babas de todos. Luego me entró dolor de tripa y todo y lo atribuí, lógicamente, a esto.
En la puerta de este cuartelillo estaba tocando la banda de Castell de Castells. Que bien sonaban. Mecano, Alaska, Nino Bravo y unos cuantos mambos. Para terminar interpretaron Als moros vells (impresionante el tenor que llevaban que me hizo poner la piel de gallina y todo) y Creu Daurà. Magníficos, muy buenos.
Cuando terminaron estos de tocar y todos los del grupo con los que iba se querían ir nosédonde -ni me importaba- yo me fui a dormir. Rubén, trompeta, me asió un par de veces por la manga para que les acompañara pero sin éxito. Tengo demasiada responsabilidad y eso me impidió seguir la fiesta. Total ya había hecho todo lo que tenía que hacer aquí por las noches que era bufarme como un perro y fumarme unos puros de vainilla.
Mañana concluyo la saga Petrer '06 y cuando me mande Vicent las fotos que hicimos os las pongo como reportaje gráfico.
