Petrer '06: quinto día
Lunes, 15 de mayo. Hace justo una semana y parece que sea ya un año largo.
Como siempre, arriba a las nueve y poquito y casa de la abanderada. También como iba siendo costumbre, una calor asfixiante. Allí que nos plantamos todos, sudorosos y ya cansados de los cuatro días de antes. Salen los que desfilaban y nosotros detrás. Lo bueno de ese desfile es que grabé "Vicente Marín" en el móvil.
Llegamos a la ermita y teníamos una hora y poco para relajarnos. Así que nos vamos al ayuntamiento. A cervecear, claro. Pero, ops!, no quedaba ya nada para beber. Así que, cabizbajos, nos vamos a la kábila. Bueno, al piso donde estábamos. Y notándose ya el cansancio de todos los días anteriores nos dejamos caer en las sillas, con las piernas estiradas y bufando como las culebras: fsss fsss.
Pasa rápida esa hora y, agh, otra vez para la ermita. Como está tan cerca y apetece tanto andar con este solete.... llegamos allí cinco minutos antes de la hora establecida y ale, a esperar. Con la calina que caía. Vicent y yo estábamos ya agotando los últimos recursos que proporciona la flojera musical imitando a un cámara y un periodista de la tele local que entrevistaba a los presidentes de las filàs: él con el trombón a modo de cámara y Chabu con la maza del bombo a modo de micro me entrevistaba. Jaja, fsss, ja, fssss.
Empieza el último acto -que era acompañar a los miembros de la filà a la kábila- y la banda se parte en dos grupos. Para no desentonar con el resto de fiestas, de menú teníamos "Flamencos de Petrer". FSSSS....
Se hace interminable el acto y por fin llegamos al piso donde nos esperaba la comida. ñam ñam y los de Alfarb volaron inmediatamente. Estancia efímera la suya. Aprovechando que Francis se iba pronto porque tenía faena y con él Harry y Estela, me uno a ellos. Me despido de todo el mundo y ale, al coche. Paramos en l'Alcudia de Crespins donde Francis ya se fue para Bolbaite y yo me vine con Harry y Estela hasta Benifaió. Luego cogí el tren y me fui a Valencia. Y de la capi, en tren, llegué a Buñol. Desde las cuatro y poco de la tarde que salíamos de Petrer hasta las nueve que llegaba a mi casa.
Como os podréis imaginar -y sinó os lo digo yo- me duché, bajé el perro, cené raudo y me fui a la cama para cargar batería. Que la semana que me esperaba era de aupa. Y la de cositas que dio para contar, ya veréis.
