Un comentario muy poco afortunado
Después de paparme las fiestas de Petrer (consultad los posts anteriores), tocaba volver a la rutina. Tras esa desconexión del mundo real que supone irte a tocar varios días, viene, de nuevo, el reincorporarte a la vida diaria. Y vaya si lo hice.
A las 8 de la mañana ya estábamos en la parcela que teníamos que limpiar. O sea. Cortar varios pinos, todos los arbutos y matorrales, desbrozar y retirar todos los cactus, piteras y alambres que había por allí. La parcela era grande. Grande de cojones. Así que empezamos a cortar carrascas y a amontonar ramas en donde tenía que ir el contenedor que íbamos a llenar (que, luego, fueron 2).
A las 9, empieza a hacer una calor desértica. Infame. Terrible. Sudamos como animales. A todas estas, como el suelo era abruptísimo -ni una piedra al mismo nivel que otra, que ya es jodido- se iban acrecentando las bambollas que tenía en los pies después de patearme arriba y abajo las calles de Petrer. Tenía, en un momento, estigmas. Aún conservo alguno, vaya.
Así que imaginad el pastelón: Josa y yo de un lado para otro llevando ramas, cactus o carrascas, con un suelo extraído directamente de cualquier cuadro cubista y con un sol que ríete del África tropical y Qunta Quinte. Demasié.
Para un todoterreno en la calle y baja de él una mujer adinerada (se notaba por la ropa y complementos que portaba) y un culturistilla que, supusimos era su hijo. Ambos azulados debido, sin duda ninguna, a la terrible potencia del aire acondicionado de su coche. Amos de la parcela, claro. Se acerca la maroma a nosotros que íbamos hechos una sopa -con tropezones y todo- y nos suelta, pero con desparpajo y todo:
- Eh! que bien estáis, ¿verdad? Ganando perras y tomando el sol
Y claro, tras dos horas de sauna turca pero arrastrando matojos y leñas mil asentimos y le reímos la gracia. La puta gracia. Trastean por aquí y por allá -el hijo con los brazos cruzados y mirándonos como el que mira a un montón de mierda- y se largan.
- Venga, a pasarlo bien.
A pasarlo bien? A pasarlo bien, mala puta? Una vez procesada la información que supuso el primer comentario empezamos Josa y yo a debatir sobre las posibles salidas que le hubiéramos dado. No había ninguna que bajara de los doce millones de tacos y una gran cantidad de sarcasmo. Habráse visto? Madre mía, cada vez que pienso en esa frase, en como y cuando la dijo, en serio, es que me entra la risa y la ira. Que animalá.
Bueno, JA!, y luego hay quien dice:
- Joer macho, jardinero; que trabajo tan bonito todo el día entre flores y algodones....
Ffffff. Vente, vente a cavar zanjas una mañana para poner un sistema de riego y a ponerte de barro hasta los ojos y luego me lo vuelves a decir. De verdad es que hay cada uno o una que se merece que cojan un legón y vayan detrás de él o ella atizándole en el colodrillo hasta que yo me canse.
