Ni el papa se salva
Y es que, amigos, lo voy a poner a caldo. Ya estoy hasta los huevos del papa, del santo padre y del "te queremos". Rediós, que asco.
Me considero y confieso ateo. Y, en realidad, me daba igual que viniera el papa a Valencia. Lo que pasa es que ya me carga todo el bombo y platillo que se le está dando a la cosa.
Señores, que el papa caga. Y mea. Y eructa. Como tú. Como yo. Ya está. No hay más. Pero bueno, eso a la gente le trae sin cuidado.
10 kilómetros antes de entrar a Valencia ya tenemos que ver las pancartas de la visita del papa en cada farola más, aparte, las que cuelgan en puentes y edificios y rezan cosas como esta: "Todos contigo", "Te queremos, santo padre" y "Gracias por venir" entre otras.
Pero, a ver. Santo padre. ¿Cómo santo padre? ¿De quién? Si sus hijos le llaman tío...
Luego, el despliegue de medios en la ciudad: un policía cada 5 metros, guardaespaldas, guardarropas, un altar de quita y pon que vale 735.000 €, vallas con el logo del vaticano en amarillo y blanco, etc. Hace cuatro días descarrila un metro y mueren 42 personas cuando, arreglando el trazado de la vía no hubiera ocurrido y ahora, porque viene el papa se me gastan una porrá de pasta que te cagas. Ah, y bueno, lo pagamos nosotros, los curritos. De nuestros impuestos. En total, unos 30 milloncetes de €uros de nada. Por un día.
Yo cuando de voy de bolo un día por ahí, como mucho, me pagan la comida y los cubatas -y no siempre es así- y ya va bien. Y gracias. A este tiñalpa, vamos, le estamos pagando hasta por el aire que respira. Hay que lucir palmito.
Viéndolo por la tele, lo han sacado cuando iba con el papamovil hasta la ciudad de las artes y las ciencias. Pues, amigos, iba sin cinturón. 3 puntos menos ya que ni es profesor de autoescuela ni está encinta con síntomas claros de un pronto parto. Ea.
Qué vergüenza, tú. Pero claro, para mí. Igual vosotros que sois más devotos o, simplemente, tolerantes, pues veis esto como una experiencia nueva. Ainsss, más de 2 meses que llevan en canal nou en el telediario amartillándonos con que viene el papa y hay que hacer esto, que si lo otro... ufff. Me acuerdo especialmente de la noticia de que un pavo de Alberic (creo) había inventado un nuevo plato de arroz que llevaba pencas y nabo: el arroz Benedicto. Y otro día también sacaron el kit necesario para el encuentro de familias compuesto por mochila, camiseta, gorra y botella de agua y que valía 17 €uros. La otra noche leimos en el levante-mercantil valenciano: Iberia dará horchata al papa en el avión de vuelta.
No os imagináis lo que me alegraría si el arroz Benedicto les cayera pesado a todos los mangarranes que lo comieran y, cómo no, si le saliera la horchata al papa entufá. O, siendo magnánimo, le produjera tal estreñimiento que se acordara de Valencia para toda la vida. La poca que le queda, vaya.
