No puedes hacerte ilusiones nunca
Y así es. Tan universal como la ley de la gravedad y como que el sol salga por el este.
Yo que ya tenía fe ciega en ir a la Vilajoiosa de fiesta la última semana de julio o a tocar en una peña, que está igual de bien, ahora va y no va a poder ser. Y os explico.
Hace varios meses que entregué unos papeles en Valencia para entrar en la bolsa de trabajo de Correos. Bien. Guay es que quedé segundo aquí en mi pueblo. Que es, vaya, donde quería estar. Entonces, supusimos que este verano yo entraría a trabajar haciendo suplencias porque la chica que estaba la número uno de la bolsa también estaba trabajando. Ingratas casualidades de la vida hacen que esta chica deje de trabajar el día 30 de junio donde estaba para incorporarse a correos el uno de julio tirando al suelo el que yo pudiera entrar. Resignación y mucha faena en casa hacen que me olvide de eso y hasta prepare, como os digo, una semana inolvidable en la Vila.
Hace escasamente 10 minutos me llaman de correos ofreciéndome una sustitución de 15 días. Hale. Claro, al no estar contratado en ningún otro sitio o coges la oferta o te tiran de la bolsa. Lógicamente, he aceptado. Me jode tremendamente que este año TAMPOCO voy a ir a la Vila pero, bufff, había que coger el puesto. Anoche que hasta soñé con este pueblo... En fin, que nada. A trabajar y por lo menos arraparé unas centésimas de puntos para ir escalando en la farragosa bolsa de esta empresa.
No sé si ponerme a llorar.
