Y eso que no quería ir...
...pero fui. Y vaya si fui.
El sábado pasado era la fiesta de la espuma de BSD, Chiva. Como las semanas anteriores, me plantaba sin plan porque todos mis "contactos" estaban liados. Pero fracasé en mis pronósticos.
Estando en el golpe (un local de aquí) bebiéndome una cerveza llegó Antonio. Hacía muchas noches que no salía y, por supuesto, pensaba que esta iba a ser igual. Pero no. Me propuso de ir a la fiesta de la espuma. No me apetecía y aparte estaba cansado pero, fu, había que ir. Ni fue la primera ni será la última vez que me voy de fiesta hecho una mierda y/o sin ganas. Además, el par de cervezas que llevaba tomadas me pusieron un minipunto.
A las 2 y poco estábamos ya allí. Como era pronto, en un cuarto de hora de cola sacamos las entradas. Entramos y aún se podía estar. Me fui a una de las barras y ya canjeé mi entrada por el primer cubata de la noche. Sin quererlo -y sin pensarlo- me propuse que fuera una noche de las de "vaso en mano" y así fue. Mientras hablaba con unos y con otros (una de las cosas buenas del local es que conozco a mucha gente que va por allí), iba de aquí para allá.
Aunque, cuando empezó lo que iba a ser la fiesta de la espuma, desaparecí de la pista grande para quedarme en lo que se llama Room. Ahora no sé si seguirá igual porque lo han puesto con banquetas y mesas pero, en esencia, sigue siendo lo mismo y, al menos, ahí no llegaba la espuma. Que se ponga como un oso el que quiera, yo no. Y nada, estuve ya un rato grande en la pista pequeña. Como el camarero ya me conoce, me cobraba los cubatas más baratos. Mejor.
Se nos hicieron las seis y media y Antonio me hizo un par de llamadas perdidas. Él si que se metió en la espuma, como el año pasado. Pero esta vez iba preparado: tenía en el coche una toalla y una muda. A las siete y poco estaba yo en el parking con él y charlando con los cuatro o cinco que aún se quedan también. De hecho aún arrapé un cubata de Bollantines con naranja que tuve que tirar a mitad porque ya era demasido fuel por una noche. 2 cervezas, 7 cubatas y ahora éste último era mucho. Mucho para no tener ganas de salir, ojo.
Pero claro, como yo soy un hombre de acero, aún tuvimos el coraje de parar en un horno a desayunar. Y, sin hambre, hay que ver lo a gusto que me casqué dos bollos. Vamos, que era lo que me faltaba para dormir bien.
Del domingo casi que no voy a contar nada porque me da risa....
