Prosa magnífica
Y es que, amigos, llevo hora y media escribiendo artículos. Se ve que me ha iluminado la musa de la inspiración: Calíope (buscada en internet, porque sinó ni de coña lo adivino: Página de las musas).
Acabo de escribir cinco artículos. O sea, de hoy al viernes. La verdad es que hay ratos en que aprovecho y me siento delante del ordenador y empiezo a a escribir todo lo que tengo pensado. Me da mucha rabia tener varias cosas sobre las que hablar y por no tener un rato para escribirlas se me olvidaan. Pero eso hoy no pasa, jeje.
Como avance general puedo contaros que hablo sobre un libro, una película, una cosa que me ha pasado y sobre el trabajo. Como veis, un artículo de cada categoría prácticamente. A ver si para mañana o cuanto antes me acuedo también del anuncio (en este caso mala folla) que quería comentar y hago un pleno.
Como relleno (y porque esto no daría para un artículo entero) os comentaré la de mi amigo Emilio este sábado pasado en la bsd. Estoy allí con él y de pronto se le acerca una chicona que estaba bastante bien -delgaica pero potente- y empieza a abrazarle y a restregársele. Rápidamente le atraigo hacia mí y le digo que ya ha triunfado. La tía en cuestión resultó ser una compañera de un curso de inglés que había hecho el año pasado. No quita que, coño, aquella que iba doblá como una avestruz y le tiraba bocao estaba buscando algo. "Es que tiene novio". Madre mía. Y qué? O sea, tú te crees que esta se acuerda o se le va a pasar por la cabeza esto cuando esté con su novio? No sé, podréis pensar que esto no pega mucho con lo que escribí ayer pero, amigos, lo cortés no quita lo valiente. Yo ahora estoy de fiesta y viene una amiga a comerme la oreja y vamos, allí hay más que coles. Muero dándole placer, oigan. Seguro que el novio ni se entera y si lo hace vendrá a que le dé clases particulares de como satisfacer a una mujer.
Así que no sé si mi amigo Emilio es tonto o gay. Y gay, como que no (aunque si lo es, lo ha escondido de putísima madre todos estos años). O sea, que es más tonto de lo que parece y sabemos que es, vaya. Ah, para quitarle hierro al asunto me suelta: esa vendrá estas ferias un día y si eso me la llevaré al monte y le meteré un viaje. Y yo, asintiendo, serio y mirándole fijamente a los ojos le dije: ya, cacahuets.
