Los pilares de la tierra

Tras unos meses, he conseguido terminármelo. Lo empecé por curiosidad; todo el mundo se ha leído este libro y yo, jeje, no quería ser menos. Lo que pasa es que, buf, lo fui dejando un poco de lado porque la historia no me convencía mucho. El grosor tampoco, que tiene 1350 páginas del ala. Pero bueno.
La cosa es que por trabajo y desgana estuvo un par de meses cogiendo polvo en la mesita de al lado de la cama hasta que me mentalicé y me dije: “a por él, a muerte”. Eso y que también me aburría muchísimo y no tenía así cosas que hacer para entretenerme. Y nada, lo emprendí hace dos semanas a destajo y me papé las mil y pico páginas que me faltaban para acabarlo.
A grandes rasgos –y esto es un spoiler- va de que empiezan a construir una catedral que al cabo de 50 años terminan. Más o menos como Justo, el abuelete del aquarius del anuncio del año pasado, pero en la edad media y con curas, soldados, violaciones y mil historietas.

Página donde se explica la construcción de la catedral de Don Justo
La verdad es que me sorprendió gratamente el que me enganchara a la historia. He leído otros libros que cuando te enganchan, quedan 50 páginas o así para terminarse y es una lástima. En este, cuando te enganchas –al menos yo- aún te quedan 700 páginas por delante. Dices, “hostia, si es como si me tuviera que leer otros dos libros más...” pero con el aliciente de que ahora estás –sin querer- inmerso en la historia y hasta te parece oir a los personajes y tal. Es, por 200 páginas, el libro más tocho que me leído. El segundo fue “El señor de los anillos” en una edición donde estaban los 3 libros y tenía unas 1100 páginas. Aquél si que me lo terminé por cojones porque no me gustó nada.
Ahora mismo tengo al quijote en dos tomos y también un taco de páginas mirándome de reojo desde arriba de una estantería y no me hago al ánimo. O no tan pronto después de terminarme un libro tan gordo. Ríete del de Petete.
