Correos por dentro
Iba a poner “Correos dentro” pero seguro que algún/a calenturiento/a le encontraba connotaciones extrañas al título. Por eso le he añadido ese “por”. Malpensaus/ás
Ya sabéis que aparte de muchas otras cosas, he sido cartero. Gracias a eso, ejm, el año pasado no pude ir a la comida de Santa Cecilia que daba la banda “la Canal”. Pero bueno; menté a muchos santos, ángeles y demás tropa celeste y ya está. Este año, también por trabajar en correos, he perdido la ocasión de ir a la Vilajoiosa a tocar (o de fiesta, vaya) y, ahora que pienso, de ir a Oliva también a pasar unos días porque no hubieran puesto ningún impedimento mis amigos de la xaranga Atommica. También me jodió mucho aunque, mira, a lo hecho pecho. Cuando tu suerte tiene a cero, mal asunto, Facundo.
El de cartero no es un trabajo difícil pero tiene su complicación al tener que ordenarte las cartas por barrios (apréndete o mira todas las calles para saber de que barrio son), luego por calles y luego por números. Y, encima, hay muchas calles donde van todos los números mal y luego la gente se queja. Que es el novamás ultraplus. A más de uno lo he callado enseñándole una carta donde ponía su nombre y otro número o incluso otra calle.
- Esto, caballero, lo sabe el cartero que pasa por aquí 20 años y le da la carta cuando ni siquiera debería porque tendría que devolverla por dirección incorrecta.
- Ehhh....
Y ponen una cara para flipar. Pero ahora no es este el caso. Ahora estoy en oficina y en atención al público. Ni se parece a lo otro. Claro, el primer día que llego allí pues me pongo a preguntarlo todo. Y tras una semana, aún sigo preguntando –sin ningún reparo, por otra parte- lo que no sé o no entiendo. Como debe ser.
Mi tarea es meter las cartas que tienen apartado en sus casilleros correspondientes. Los dos primeros días para alucinar: hay 186 apartados y tenía que buscar uno por uno cual era cual para meter las cartas que tuvieran. Como plus adicional, hay muchas cartas que tienen otro nombre al que pone en el apartado y tengo que preguntárselo a los carteros veteranos. Éstos están encantados de contestar porque así les vacilan un poco a los que están por allí nuevos y tal. Pero de buen rollo. A partir del tercer día ya tenía controlados casi todos los apartados aunque hay algunos que tengo que mirarlos en la lista.
Luego, me encargo de recoger todas las cartas de salida (o sea, que se envían desde la oficina) y distribuirlas en correo normalizado automatizable, no normalizado automatizable, internacional, manual, paquetería, acuses de recibo, cartas devueltas y certificados. No es nada difícil esto pero tengo que mirar una a una cada carta porque dependiendo de su destino tengo que ponerlas en un sitio o en otro. Todo esto después de matasellarlas.
También entrego certificados, notificaciones y paquetes a la gente que viene con aviso de recogida. Va por códigos y dependiendo de la fecha que pone en el aviso es uno u otro. Vamos, que estoy de machaca. Pero no me importa porque de cosas como cobrar reembolsos, cuadrar balances y todo eso se encargan las dos mujeres que están allí más tiempo y están preparadas. No me interesa meterme en esos berenjenales cuando, el día 31 termino. Que les den. Por lo menos tenemos aire acondicionado y se está de puta madre.
