Trasteando con el Ubuntu
Este domingo pasado, me propuse instalar el Ubuntu. O sea, Linux en una de sus versiones más actuales. Por tenerlo, por cambiar, por aprender.
La cosa es que tras varios días de mula se me baja un ubuntu. El 6.06 desk amd 64. Rápidamente lo paso a cd y resulta ser un escritorio linux como el de windows pero ejecutable desde el cd-rom. Tenía un icono de install y le doy. Tras salir varias chorradas del estilo zona horaria, idioma y tal, me sale una ventanita con la palabra “particiones”. Odo, malo.
Desisto. Voy a la página oficial del ubuntu este y me bajo la versión server. A ver. Meto el cd y arranco y empieza a instalarse. Cuando llego a particiones me pongo a pensar y deduzco que no hay que alarmarse; simplemente me está pidiendo que le diga donde tiene que ir este sistema operativo. Además ya tengo una partición de 20 gigas sin tocar que quería para esto. Hay que comprender que la resaca era más fuerte dos horas antes a esto...
Manoseo e investigo un poco el menú y consigo instalarlo justamente donde quería: en la partición d:/ de mi ordenador. Chasco carrasco es el que me llevo cuando me sale el símbolo del sistema. Como el ms-dos de toda la vida, pero de esto. Buah, ni papa. Pongo “help” (a punto de poner “ayúdame y tiendeme la mano de un hermano” como decía Tony Ronald) y me sale un menú del que tampoco entiendo nada. Joder.
Tiro mano del cd de antes. Arranco y le doy a instalar. Superado el susto de las particiones, va eso a su marcha. Tras un rato se instala y me aparece la pantalla de ubuntu pelada. Empiezo a traginar un poco por aquí y por allá y consigo acceder a lo que sería “mi pc” del puto windows. Cojonudo. No me deja abrir ninguna unidad ni partición que no sea donde está instalado este s.o. Internet iba bien pero no me molaba –ni me mola- que no pueda acceder a la partición que denomino “almacén” y es donde tengo toda la música, videos, etc.
¿Alguien sabe si eso puede arreglarse? Por otra parte, en windows la partición que se llamaba “Linux” ahora no me aparece. Comprendo que esto es como cuando abandonas tu casa y se quedan tus padres solos: que cada uno va por su lado. Pero me mata que no pueda ir a casa de mis padres a comer los domingos o a coger cualquier cosa de mi antigua habitación y viceversa.
Seguiré investigando. Sin mucho ahinco y tal, pero seguiré.
