Afán de superación
Que es el que tienen en correos. Es impresionante. El otro día ya os contaba que tal iban las cosas por allí y lo mal que me parecía todo. Pues bien, cágate lorito. Si aquello era para hacer una película tipo "Deep impact", "Dante's peak" o una similar, así de catástrofes y tal, lo de hoy es que no tiene nombre.
Ayer terminé mi contrato en ventanilla. 15 días. Como un reloj. A las 15.00 horas, cuando me iba, aún no sabía nadie quien iba a venir en el puesto que yo ocupaba ni tampoco quien iba a venir para el barrio 2 los cuatro días que le quedan al titular de vacaciones. Así que hoy, tras pegarle una paliza a la cama (me levantaba a las 11.30, como un señor) me presento en la oficina. Para pedir la carta de cese y, ya que estamos, preguntar quien estaba haciendo las dos plazas libres que quedaban.
En la oficina había muchas personas esperando recoger sus paquetes, notificaciones y certificados además de gente que quería enviar cartas y toda la historia. Pero sin prisas, por aquello del aire acondicionado y de que se está allí de puta madre. Así que tras estar un ratillo y echarme dos miradas el empleado que está ahora -sólo, cuando ayer, éramos 3-, me dice que para preguntar lo de mi contrato que me pase a mediodía porque aún no se sabía nada y, encima, periféricos (no sé si impresoras, diskettes y tal) no había previsto la situación actual.
Pues nada. Me voy para casa, cuento la hazaña en el blog y hago tiempo. Ahora después me pasaré a ver que tal está la cosa.
Es que, pff, ayer estaba yo que terminaba contrato preguntando que qué tal, que quien iba a venir en mi puesto y había de todo: la chica que está por detrás de mí en la bolsa entraba a trabajar 3 meses a otro sitio y como que no le convenía. Entonces, como la moda ahora es contratar a los de la bolsa pero haciendo rotaciones (como el Valencia C.F.), le tocaba a la cuarta chica. Nadie sabía nada de ella pero ahí estaba. La que está la primera -sólo somos 4 en esa bolsa- está en Tarragona de vacaciones y dispuesta a venirse para trabajar pero, oh dolor, oh fortuna, oh campos de soleares tristes collados, no la llaman. Así que allí te ves a uno solo en ventanilla para atender a la marabunta humana que va allí todas las mañanas y yo, que podía estar con él, echándole una mano en la paquetería y ganándome unos duros, pues mira, aquí en casa pasando calor y perdiendo el tiempo.
Eso sí, amigos, así como ahora me han jodido la Vila, cuando llegue el tour Castalla-Villena, JA!, ni el papa me lo toca. Ya hablaré yo con el encargado de la banda y le diré que me haga una especie de contrato o algo para que si me llaman de algún sitio con una oferta lamentable y con amenazas de tirarme de la bolsa les diga: ay mira, me encantaría pero no puedo porque estoy contratado con la banda y tatatá. Si fuera una oferta para mucho tiempo me jodería y tendría que ir pero como en este país de memos y oportunistas eso no existe.... Castalla, día 31 que fueraaaaaaaa
