Otra vez al tajo
Y no me refiero al río sino al trabajo en la oficina. O sea. Acabo el lunes día 31 de julio y en vez de renovarme el contrato que sería lo normal y cabal, va y termino. Para qué? para que ayer, a las seis y pico de la tarde me llamen otra vez de contratación de correos y me digan que vuelva al puesto que he dejado hasta el día 15. ¿Alguien lo entiende? porque yo, no.
Pero bueno. Las cosas vienen así y así hay que cogerlas. Qué vamos a hacer. Lo bueno es que el martes día uno de agosto me levantaba casi a las 12 del mediodía -como un señor- y estuve ganseando todo el día y ayer me levantaba a las 10.30 tras una llamada criminal de Jose y me fui a Alicante con él para intercambiar batallitas. Digamos que he tenido un par de días de semivacaciones (ya que no pude hacer lo que realmente me habría gustado como irme a la playa) y ahora, otra vez, a la marcha.
No sé. Es un poco trastocante esto pero para un hombre fornido y duro como yo no supone nada. De nuevo volveré al aire acondicionado y a la entrega de paquetes y distribución de cartas y demás. Desde luego es mil veces mejor que la jardinería porque ahora mismo no sé si estaría muerto tras el calor sofocante que ha hecho estos días atrás. El puto calor, vaya.
El punto positivo del día es que ya quedan dos días para ir a Chella y 28 para la desconexión total del mundo.
