Chella '06: primer día
Sábado 5 de agosto. Tras hacer veintitantas llamadas tanto a Ferrán como a Harry, doy con el primero y logro quedar con él para ir a Chella. A las ocho salíamos de la plaza de toros de Valencia. Durante el rato que estuve esperando, al menos, escuché "Ragón Fález" porque lo estaba tocando la banda que estaba dentro de la plaza.
A las nueve y algo llegamos allí. Hasta las 23.30 no se toca. Pues nada, con tiempo para cenar. Vamos a la pizzería que hay en Bolbaite y mientras esperamos a que nos hagan las pizzas -nos juntamos allí 6 para coger un total de 8- nos hacemos tres cervezas. O servesas, como le dicen allí. Cuando nos sacan la comida, nos vamos a casa de Carlos a cenar. Un tanto rápido porque en la pizzería tardaron lo suyo.
Con el bocao en la boca nos vamos para Chella. Al local de Roses, "los contrabandistas". Era una retreta y yo iba en plan suporter; a cantar y a bailar. Y, por supuesto, a bufarme. Los festeros iban disfrazados de Joselito y querían "Campanera" todo el rato pero al final se tocó una cosa estándar alternanando mambos y xarangas con la campanera. Me puse al lado de los festeros y cada vez que se tocaba un mambo me ponía a hacer pasos de salsa. Hice el básico 1-2-3 5-6-7, unos susikius terminados con vuelta, algún twist y en una ocasión un poco de secuencia de la última que vimos en la academia. Total, que aquellos fliparon y enseguida vinieron los "eres un bailarín", "la puta como bailas" y "a que te pongo el chocho loco".
Termina el acto y me voy con varios de los músicos a Keops. Ferrán me dice que a las cuatro y media se iba porque estaba cansado y tal. Como eso es pronto, me empiezo a buscar la vida. Dani y Víctor iban con el coche lleno. Mal. Pero luego, los festeros tenían sitio así que me quedaba con ellos. Ferrán se va antes de lo acordado y yo me quedo con esta gente bebiendo cubatas en la kábila. Tras un par, nos vamos otra vez a la discoteca y, luego, rematamos otra vez en la kábila.
Total, que llegan las siete de la mañana y yo estaba con los festeros más campeones -4 y uno de ellos una tía a la que un rato antes le había dicho que era la que más me ponía de su comparsa y que tenía un sex-appeal que era demasiado- en su local. Como me pasa todas las noches de fiesta al llegar la madrugada -y supongo que a vosotros también-, estaba desmayao. Abro una nevera y saco un tuperware enorme lleno de rodajas de salchichón. Con una fanta de naranja más caliente que la culata del Enterprise, empiezo a comer. Ñam ñam y me tiro media hora de reloj mascando salchicha. Como si fueran gominolas. El resultado es que hice una montaña de pieles, el chavalín que estaba a mi lado flipaba, me comería como medio kilo y, finalmente -que era lo que qeruía- se me fue el hambre.
A las 7.35 empiezan a llegar los músicos que iban a tocar en la diana y también se sorprenden de econtrarme por allí. Llamo a Ferrán y le comento que me traiga mis trastos a la kábila porque había un colchón donde pensaba echarme a dormir y no me daba tiempo ir al local de la banda ni nada. A las ocho todos estaban ya allí para tocar y yo me dirigía a dormir pero... mañana sigo.
