Ahora, a pares
Yo no sé lo que pasa con el coche que tenemos que, el pobre, siempre se lleva alguna galleta.
Hace dos veranos, en plenas fiestas del pueblo, mi madre lo cogió para irse a trabajar (lógicamente fuera) y tenía 3 moros dentro. Lo que aún no sé es como no pasó nada malo. Uf. Anteriormente, un par de navidades antes, nos pegó un toque en la puerta de delante uno que iba to castaña. Menos mal que tanto Jonatan como Jose como yo estábamos de xarreta en la puerta de mi finca y lo vimos y pudimos ir a hacer papeles y toda la historia.
Pues bien, lo de esta tarde supera todo con creces. O sea. Uno que vive en la finca de enfrente aparca cuesta arriba y no pone el freno de mano. O, si lo pone, mal puesto. Total, que estaba yo en mi casa jugando al puyo-puyo (dios, que juegazo) cuando me suena el timbre constantemente. Baja, que le han pegado un golpe al coche de tu madre. Joder.
Al coche de mi madre que fuera. Ja. Era el coche de mi madre y el de mi hermano. A los dos. Qué fuerte. Como no tengo cámara digital, he conseguido hacer este esbozo en paintbrush de lo que ha sido la acción:
El coche blanco es el de mi hermano; el rojo el de mi madre y el negro el del moniato que nos ha pegado. Resultado del toque:
coche rojo (mom's car): intermitente derecho roto, aleta aboñada, parachoques partido y ya veremos si hay algo en el capó
coche blanco (el de mi hermano): parachoques y aleta lateral partidos
coche negro (enemy's car): boñete en el parachoques de atrás con el que ha pegado a ambos autos.
Cuando viene el tío (que ahora sale con la exnovia de mi hermano, que tiene huevos la cosa) se me pone to chulo y me pregunta por los gapos que tenía en la puerta del copiloto.
- Pero, ¿te crees que he sido yo el que te ha tirado esos gapos ahí? Vamos, no me jodas hombre.
Me rompe dos coches y se preocupa por los gapos que algún hijo de puta le ha tirado... bueno, y por el coche que era nuevo y tal y tal. Pues oye, haber aparcado bien y no habría pasado nada de esto.
Ahora a esperar a que los seguros vengan al peritaje bla bla bla. Ya os contaré que tal queda la cosa. Pero, por lo que se ve a primera vista y si el périto del seguro no es un cabrón, vale pasta la tontá de no poner el freno.
