A Lewis Carroll
Después de ver y rever el anime y de leer y releer el manga de Arms (dios, qué bueno), me puse a investigar sobre Alicia y su país de las maravillas. ¿Por qué? Porque esta obra maestra del manga está basada es la novela de Lewis Carroll.
Eché mano de la sagrada mula y me bajé 2 versiones del libro en .pdf. Como no me convencía ninguna de las dos versiones (una tenía 53 páginas y la otra 87), intenté buscarla por otra parte. Di con esta novela en una página web donde estaba escrita online. Con ilustraciones y todo. Por si os interesa, la página es: http://www.guiascostarica.com/alicia/a1/
Bien. Lo primero que leo sobre el autor cuando entro a esta página –y en las primeras páginas de ambas versiones en .pdf que tengo del libro- es lo siguiente:
LEWIS CARROLL, además del gran escritor que fue, era matemático, dibujante, se le considera uno de los mejores fotógrafos de su tiempo y un poeta genial. Era profesor en la universidad de Oxford. Allí conoció a la pequeña Alicia, a quien durante un paseo por el bosque, empezó a contar una historia: Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, libro clave de la literatura no sólo infantil sino también para mayores, pues Carroll sabía que para entrar en el terreno de la fantasía y el ingenio, no existe distinción de edades.
Qué guay, me digo. Y empiezo la lectura de “Alicia en wonderland”. Me leo un capítulo y alucino. Paso al segundo y ya flipo en colorines variopintos. Rediós, que zurruto. O sea. Consigo, en unos 4 ó 5 días leerme los 12 capítulos de que consta la obra porque, seguidos, me era imposible. Que serie de disparates, despropósitos y memeces que iban encadenadas unas con otras. Que tortura de libro. Además, como también me bajé la peli de Walt Disney, me pongo a verla contrastando lo leído. Igual de mala que el libro, ye. Y, encima, con un lag de cuatro segundos entre imagen y sonido. No sé ni como pude aguantar los 23 minutos que aguanté viéndola. Así es que, ahora, tras leer lo que he leído y ver lo que he visto solo me queda cambiar el texto sobre L.C. que hay aquí arriba por algo más parecido a la realidad como podría ser esto:
LEWIS CARROLL, además del gran ido de la cabeza que fue, era cocainómano, proxeneta, se le considera uno de los mejores fumadores de yerba de su tiempo y un pastillero genial. Era profesor –inexplicablemente- en la universidad de Oxford. Allí conoció a la pequeña Alicia (nombre que dio a una seta alucinógena con la que pasó inolvidables momentos), a quien durante un paseo por el bosque, empezó a contar una historia. Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, libro clave de la literatura no sólo cannábica sino también para dementes, pues Carroll sabía que para entrar en el terreno de la fantasía y el ingenio, no existe distinción de sustancias nocivas con que conseguirlo.
Ahora me gusta más. Es más acorde a lo que he experimentado. Y sino, leed. Leed y veréis...
