Un par de anuncios interesantes
Entre que hace tiempo que no comento ninguno y porque estos dos spots lo merecen, allá va el artículo de hoy.
Primer anuncio: tenn 709. Tiene nombre de vuelo comercial pero no; se trata de un quitagrasa. Grasa de cocina, porque los mecánicos aún están diciendo que es un timo, que la grasa no se les va con eso, etc. El producto parece que es bueno de cojones (podéis verlo aquí) pero el anuncio se pasa, como siempre. Vemos a un matrimonio como está desesperado porque no saben con que quitar la grasa que hay detrás del foguer. Cuando todo parece perdido, sale el mayordomo de tenn, engominado, perfecto, impoluto -aunque me gustaba mucho más el que había antes- y les dice que con tenn fórmula 709 se acabó la grasa. Mueven lo que es la cocina hacia delante y sale una capa de grasa asquerosa pa flipar. O sea. La huronera donde dormimos en fallas que estuvo cerrada a cal y canto 50 años y se abre sólo 4 días al año (como el monedero de un catalán, más o menos) es el país de mi pequeño pony comparado con lo que sale en ese anuncio. Un piso de construcción y decoración actual, limpio pero con más de tres dedos de grasa naranja detrás de los muebles de la cocina. Agh, que gorrinería. Si me invitaran a comer ahí no iría alegando que esa cocina insalubre donde habrá hasta un pequeño microsistema de vida no me da ninguna confianza.
Ni decir tiene que, bueno, flish-flish (aprietan un par de veces el gatillo de la botella para echar un chorrito) y con un papel y de una pasada quitan esa grasa mientras exclaman con gran jolgorio: "oh mira, que bien huele". El algodón no engaña tiruri-rurirá.
El otro anuncio es de estrella, limpieza sin huella. Y es que estos productos de limpieza junto a los detergentes, compresas y condones se llevan la palma a la hora de hacer gilianuncios. En esta ocasión vemos como un gato se está poniendo las botas comiendo sardinas en un banco de cocina. Entonces viene la pedorra de turno y aulla: "oh, que asco". Sale de la nada la pedorra vecina-amiga-prima con la botella de estrella y le dice que eso está solucionado. Pam! deja la botella estruendosamente sobre el banco con lo que el gato sale disparado hacia atrás del susto que se pega y coge un mocho para empezar a limpiar. Al igual que con el tenn -con bioalcohol, que antes no lo he dicho- con una simple pasada de mocho y de trapo dejan el suelo y el banco como una patena. Aparecen otra vez las pedorras de antes y entre risas vuelven a dejar la botella sobre una repisa por la que pasaba el gato y éste vuelve a salir como alma que lleva el demonio.
fff. Que anuncios más malos, ché. Valdría más la pena que los publicistas que los idean se aplicaran estos productos sobre ellos mismos: la primera vez para limpiar su alma; la segunda para limpiar sus mentes de ideas abobinables. Y la tercera para limpiarse a ellos mismos del mapa si con estas dos anteriores pasadas no mejora un poco la cosa.
